Al igual que con el análisis de Podemos , PP, CiudadanosVOX, hoy toca mirar al PSOE. Para ello vamos a centrarnos en la caída en desgracia de Pedro Sánchez, su vuelta triunfal, el gobierno de los 10 meses y las propuestas para la nueva legislatura.

Caín y Abel

En los meses entre las dos vueltas electorales de diciembre de 2015 y junio de 2016 el PSOE se encontraba en un mal momento, la división interna y el nerviosismo por los resultados electorales complicaba la situación de Pedro Sánchez. La negativa de apoyo y el fracaso al intentar lograr ser investido presidente complicaron aún más la situación. Llegada la segunda vuelta, en la que el partido sacó su peor resultado electoral en democracia, dinamitó el partido. Los críticos pedían la cabeza de su líder, empeñado en lograr ser investido presidente.

El 2 de octubre el cominté federal votó a mano alzada si iniciaban unos comicios para elegir un nuevo secretario general, de los que Sánchez esperaba salir refortalecido. Pero su idea de despeñó, 132 votos en contra y 102 a favor. Un minuto más tarde el hasta entonces secretario general dimitía junto con lo que quedaba de su equipo y se marchaba al exilio, no sin antes renunciar a su escaño y expresar su malestar por como habían salido las cosas. A partir de entonces en PSOE estaría dirigido por una gestora.

El hijo pródigo

Pedro Sánchez no abandonó del todo, para sorpresa de muchos y sorna de otros, cogió su coche particular y comenzó a recorrer España para volver a acercarse a las bases. Durante estos meses poco se supo de Pedrito, el PSOE finalmente le dió su apoyo a Rajoy, indirectamente claro, mediante su abstención. De esta forma Sánchez consiguió mantenerse al margen de una decisión que ha costado cara a su partido, para muchos de sus votantes esto sentó como una puñalada trapera.

Y tres meses más tarde, en un acto en Sevilla en 28 de enero de 2017, anunció que se presentaría su candidatura a secretario general del PSOE para el congreso que se celebraría entre el 16 y el 18 de junio de ese mismo año. Se enfrentaría a Susana Díaz, la baronesa de Andalucía que antaño le apoyó, y a Patxi López, un rival de peso curtido en el País Vasco. Algunos, como el PP de Madrid, se rieron de su vuelta, pero las cenizas ya comenzaban a chispear y la vuelta del fénix era imparable.

La andadura por el desierto

Con su posición revalidada pero sin posibilidad de acceder al Congreso de los Diputados, pues había renunciado a su acta, Pedro comenzó una temprana campaña en vista de que el PP no pudiera aprobar sus Presupuestos Generales. Razón no le faltaba, los acontecimientos precipitaron la moción de censura que ya hemos relatado en artículos anteriores. Y ahí estaba él, casi un año después de perderlo todo conseguía ser investido presidente ante la mirada atónita de sus detractores. Todo esto está muy bien pero sabíamos que este no iba a ser un gobierno de verdad, era un gobierno electoral con las manos atadas y con más intención de hacer gestos que de lograr algo de verdad.

Y así fue, nombramientos como los de Pedro Duque como ministro de Ciencia, Innovación y Universidades hacían soñar con un país en el que se intenta el gobierno de los mejores. Pero estos nombramientos tan significativos, que tenían intelectuales, mujeres… el futuro, se cometió un terrible error, la precipitación impidió ver la posible basura debajo de la alfombra. En 100 días habían dimitido, primero el ministro de Cultura Màxim Huerta, por sus problemas con Hacienda, después llegó la dimisión de la directora general de Trabajo Concepción Pascual, por el escándalo del sindicato de prostitutas, y finalmente la ministra de Sanidad Carmen Montón, aquejada de masterismo.

A esto se le suman varios intentos por arreglar cosas rotas, como la situación de Cataluña y otras que estaban pegadas con celo pero más habría valido dejarlas como estaban hasta tener un gobierno estable, como la exhumación de Franco. Las que, a priori, deberían haber sido victorias fáciles se convirtieron en un quebradero de cabeza que ha acabado por precipitar las elecciones para el 28 de abril.

Apocalipsis

El PSOE va a ser el partido más votado, llevan meses metiendo miedo a la izquierda con el “auge de los fascismos” y el mazazo de Andalucía bien vale ese miedo. La cosa no está bien pero parece que van a conseguir movilizar el voto. El problema surgirá a la hora de pactar y las opciones están muy limitadas

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