Como en los anteriores artículos de Podemos, VOX y Ciudadanos, para hablar del PP actual hay que hablar de la caída del gobierno de Mariano Rajoy y la pelea de perros que se desató en su partido para sucederle. El día 5 de junio de 2018, 4 días después del éxito de la moción de censura, Mariano Rajoy anunciaba su salida del Partido Popular. El día 11 de ese mismo mes el partido convocaba el XIX congreso y entre los días 20 y 21 se llevó a cabo, allí se determinó que las elecciones primarias del partido serían el día 5 de julio.

En ese momento las alianzas comenzaron a verse en el horizonte, los rumores de la mala relación de Soraya Sáenz de Santamaría con otros barones del partido, como Margallo o María Dolores de Cospedal, afloraron. Estos dos eran sus rivales directos, aunque los favoritos eran Pablo Casado, hasta entonces representante literal y figuradamente de las nuevas generaciones del PP, la propia Soraya, que había sido la mano derecha de Mariano durante toda su legislatura, y Cospedal, que contaba con cargos tan relevantes como ministra de defensa o  Secretaria general del Partido Popular durante 10 años. Durante la campaña comenzaron las acusaciones y se pudo ver la mala relación existente entre las principales mujeres del partido.

Llegado el día, 58 304 militantes, de los 67 083 que se habían inscrito para votar, votaron entre sus candidatos y a 2612 de los 3082 compromisarios que elegirían en la segunda vuelta. El resultado fue el esperado, ganó Soraya con casi un 37% de los votos, seguida por Pablo Casado con un 34%, atrás quedó Cospedal, con casi un 26%. Y rumbo a la segunda vuelta, del lado de Pablo se alinearon la mayoría de los exministros de Rajoy, que aprovecharon el momento para reanudar sus ataques a Soraya. Y el 21 de julio Pablo Casado vencía por un 57% de votos, Soraya era derrotada y abandonaba la política definitivamente.

Para Pablo todo era una senda verde. O quizás no. Desde abril de ese año se enfrentaba a acusaciones por el caso máster en la URJC y el 6 de agosto la cosa se complicaba, la jueza instructora Carmen Rodríguez-Medel encontró indicios delictivos en la investigación y solicitó que el caso pasase por el Tribunal Supremo. Al final hubo suerte, en septiembre la universidad archivó la causa por no encontrar indicios de delito.

Desde entonces casado ha cerrado filas y su partido ya no tiene fracciones, pero se enfrenta a un problema, las otras derechas. Ciudadanos era un rival tibio al que acusaban de debilidad, pero sus últimas maniobras de dureza contra los nacionalismos le han dado reconocimiento. Por otra parte está VOX, cuya dureza ha empujado al PP a dar un volantazo a la derecha y abandonar la ambigüedad de años anteriores.

Casado también nos ha regalado momentazos al más puro estilo Rajoy, por ejemplo cuando dijo que prácticamente hasta atarse las zapatillas es decir viva el rey. Otras pruebas de la mala calidad de sus gabinetes de comunicación fueron la joya de la bandera de España traída por un dron a Teodoro García, candidato por Murcia, y a Monago, candidato por Extremadura, que afirmaba a grito pelado en un mitin que a él “le gusta Camela”. Además, no hay que olvidar la reciente noticia que de que podrían entrar en bancarrota como partido si no consiguen la representación necesaria, cosa que no sabemos de donde se ha filtrado y que anima más a sus detractores que a sus votantes.

En cuanto al programa electoral la cosa sigue más o menos como en años anteriores, solo el PP podrá mantener al economía del país mientras mantiene a raya a los separatistas. Separatistas con los que nunca hay que pactar porque sería traicionar a España*. *Excepto cuando no puedes gobernar y necesitas el apoyo del pnv a cambio de que les des buenas condiciones en el Cuponazo vasco*. La memoria de los políticos es corta y dulce, memoria de PPez.

Anuncios