Ciudadanos es un partido nacido en 2006 pero limitado al ámbito catalán hasta las elecciones europeas de 2014, donde también se dio a conocer Podemos. Desde ese momento hubo que etiquetarlos, ¿derecha o izquierda? ¿liberales o conservadores?. En 2007 ellos se definían como partido de centroizquierda, más tarde se fueron más hacia el centro, aunque para la sociedad y los medios siempre han sido centroderecha o derecha. Para alcanzar este equilibrio sumo querían hablar con todos, pactar con todos, acabar con la corrupción y el separatismo.

Y entonces llegaron las generales de 2015 y obtuvieron un buen resultado, 40 escaños que utilizaron para proponer a Pedro Sánchez como presidente del gobierno. El acuerdo no cuajó por la negativa de Podemos así que tocó volver a votar y Ciudadanos cayó a los 32 escaños, a muchos de sus votantes no les gustó este pacto con el PSOE. Y volvieron a apoyar una investidura, esta vez la de Mariano Rajoy, que salió a flote y comenzó la nueva legislatura. Y más recientemente, en la moción de censura contra Rajoy, optaron por seguir apoyando al PP. Al triunfar la moción pidieron a Sánchez que convocase elecciones y advirtieron de la peligrosidad de pactar con partidos independentistas que “quieren destruir España”, nada que no hagan los otros dos partidos de derechas mayoritarios.

Durante este tiempo también han hecho una cosa muy curiosa y que define perfectamente al partido, apuntarse a un bombardeo. ¿Hoy toca feminismo?, pues los más feministas, ¿Que mañana vamos a una manifestación contra Pedro Sánchez?, ponme unas banderas LGTBI por detrás, no vaya a ser que nos llamen fachas. Esto llegó al ridículo cuando Albert Rivera acusó al PP de subirse al carro del feminismo tras el 8M, cuando el mismo tuvo que dejar de colgarse galones después de que el movimiento se hartase se su autoproclamado liderazgo y se volviese en su contra. Y esta mezcla de churras con merinas y de lo políticamente correcto es lo que les ha hecho ganarse el apodo de “la veleta naranja“.

 

Albert Rivera en la manifestación del 10 de febrero en Madrid.

El programa electoral

El programa, visible en su página web se basa en dos listas, la primera y más visible son los 10 compromisos de Albert Rivera con España. Estos compromisos recogen principalmente ayudas a las familias, reformas económicas que garanticen las pensiones y el trabajo, acabar con los nacionalismos y frenar la corrupción. Luego está el programa como tal, que consta de 14 temáticas generales que recogen 175 puntos. Este programa destaca porque cada punto de los 175 es muy concreto en lo que quiere solucionar y porque aprovecha para acusar con nombres a los partidos que no han hecho posible que eso cambie antes. Y todo ello en puntos tan variados como la sustitución de guardarraíles por otros sistemas que sean menos peligrosos para motoristas o la regularización de los vientres de alquiler.

Y es que el partido juega con esto, tiene muchos puntos perfectamente asumibles por cualquiera de los otros partidos y otros que son censurables desde uno y otro espectro político. La mayor cuestión a la que se enfrentan sus votantes es que si gobernasen en solitario podrían cumplir con estas medidas pero como no van a hacer tendrán que pactar. Ciudadanos es un partido con muy pocas líneas rojas o medidas fundamentales y, como demostraron durante la legislatura de Rajoy, no acaban de imponer su punto de vista. Tienen tanta voluntad por negociar que venden sus ideales por “acercar posturas”. Si en el pasado critiqué a Podemos por su falta de miras e inflexibilidad al partido de Rivera le ocurre justo lo contrario.

 

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