Dos hermanos tejanos se reúnen tras la muerte de su madre, una anciana que muere prácticamente en la indigencia. Para sobrevivir su madre había solicitado un préstamo que se pagaría a su muerte con su propiedad, un rancho. La única forma de evitar el embargo es pagarle al banco 40.000$. al encontrarse en esa situación los hermanos deciden atracar las sucursales del banco. Paralelamente un policía chapado a la antigua a punto de jubilarse y su compañero indio comienzan a perseguirlos.

La película es un western actual, plasma perfectamente la vida en el oeste americano, vacío y anclado en el pasado. Esta sensación de consigue con una cocción lenta, la acción no tiene un crescendo, sucede sin más y altera la calma que transmite el resto del metraje. La fotografía es impecable, se podría ver la película solo por su estética, que te transporta a los polvorientos campos de Texas. Por todo esto es, sin lugar a dudas, una buena película, pero no apta para aquellos que solo quieran acción desenfrenada sin paciencia. No es la típica película de atracos.

 

8,5 sobre 10

 

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