Nacida en California en julio de 1980 Michelle Kwan es, muy probablemente, la mejor patinadora artística estadounidense de todos los tiempos. Cinco veces campeona el mundo, nueve veces campeona de Estados Unidos y dos veces medallista olímpica. Hasta el momento, ninguna patinadora estadounidense ha podido superar el increíble legado de Michelle. La californiana ha reconocido que siempre soñó con convertirse en una “princesa del hielo”. Y, sin duda, lo consiguió, pero el precio a pagar fue alto. La hermana de Michelle, Karen Kwan, declaró hace años que no tenían vacaciones, ni días libres, e incluso entrenaban el día de Navidad. La pasión de Michelle por el patinaje era tal, que la llevaba a arrastrar su cuerpo hasta la pista de hielo aunque tuviera gripe, varicela o cualquier otra dolencia.

Estados Unidos es un país con gran tradición e historia en patinaje artístico. Ha sido cantera de patinadores tan reconocidos como Peggy Fleming, Dorothy Hamill, Tonya Harding, Scott Hamilton, Brian Boitano o la propia Michelle Kwan. La actuación de Boitano en los Juegos Olímpicos de Calgary de 1988 – la cual le valió el oro olímpico – dejó huella en Michelle. A partir de ese momento supo que quería dedicarse en cuerpo y alma al patinaje y convertirse en patinadora profesional. Y, a diferencia de lo que les ocurre a tantos y tantos atletas, a los que la presión les juega malas pasadas, a Michelle las competiciones se le antojaban un estímulo más para seguir trabajando y poder llegar a lo más alto.

Los récords que Michelle acumula en su haber son muchos. ¡Muchísimos! Pero quizás destaquen especialmente sus 57 seises. En el antiguo sistema de puntuación de patinaje, el seis era la máxima nota que los jueces podían otorgar a un patinador/a. Michelle, a lo largo de toda su carrera, obtuvo hasta 57 de esa nota perfecta. Más que cualquier otro patinador/a en la historia. Pero, el sueño de Michelle de convertirse en campeona olímpica se vio truncado hasta en tres ocasiones. La primera, en los Juegos Olímpicos de 1998 en Nagano. Michelle tuvo que conformarse con el segundo puesto, detrás de su compatriota Tara Lipinski. Cuatro años más tarde, en los JJOO de Salt Lake, Michelle tuvo una serie de fallos en su programa largo y tuvo que contentarse con la medalla de bronce. Y la maldición no pudo romperse. Su tercer y último intento iban a ser los Juegos de Torino de 2006, pero Michelle se vio obligada a renunciar a acudir a la competición. ¿La razón? Una grave lesión de cadera.

Michelle se retiró en 2005, sin poder cumplir su sueño de convertirse en campeona olímpica. Pero la leyenda en la que se había convertido perduraría ya para siempre. Cinco campeonatos del mundo, nueve campeonatos nacionales, récords imposibles y una elegancia y estilo inconfundibles. Michelle Kwan, más de diez años en activo. Michelle Kwan, ganadora de un total de hasta 43 campeonatos. Michelle Kwan, elegancia. Michelle Kwan, técnica perfecta. Michelle Kwan, leyenda.

Anuncios