El sufragismo es un movimiento que surgió a mediados del siglo XIX y que se desarrolló sobre todo en las primeras décadas del XX. Este movimiento buscaba que las mujeres pudieran votar y se extendió por toda Europa y Estados Unidos, en algunos casos fuertemente vinculado al marxismo. El movimiento se dividía en dos gracias a la calificación de la prensa, las sufragistas y las suffragettes. Las sufragistas eran aquellas consideradas más moderadas, querían avanzar pero dentro de la legalidad y con pequeños avances, por su parte las suffragettes eran las más radicales, convocaban huelgas, manifestaciones, hacían huelgas de hambre… .

El primer gran cambio surgió durante la Primera Guerra Mundial, cuando los hombres marcharon a la guerra y las mujeres tuvieron que arrimar el hombro en las fábricas o en los hospitales de campaña. En este contexto las sufragistas tuvieron que decidir si continuaban los avances o si seguían presionando. Ante esta situación se produjo una clara división en el movimiento, algunas optaron por hacer un parón en favor del esfuerzo bélico y otras decidieron decantarse por seguir la lucha. Esta división no fue necesariamente entre sufragistas y suffragettes, de hecho el Hospital Militar de Endell Street estaba dirigido enteramente por medicas y enfermeras suffragettes, lo que mejoró la percepción de la sociedad sobre el movimiento.

En 1918, cuando la guerra estaba llegando a sus últimos días, el parlamento inglés acordó dar el voto a las mujeres mayores de 30 años que cumpliesen las siguientes características: que fueran propietarias de tierras, arrendatarias de más de 5 libras al año o que tuvieran un título por alguna universidad inglesa. En 1928, 10 años más tarde, estas limitaciones desaparecieron y se equiparó la situación a la de los varones. El Reino Unido fue el octavo país en toamr esta decisión, para encontrar al primero hay que dar la vuelta al mundo, en Nueva Zelanda esta medida se adoptó en 1893 gracias al activismo de la inglesa de nacimiento Kate Sheppard. De cerca lo siguieron Australia y Finlandia, en 1919 se logró en EEUU y en 1944, al final de la Segunda Guerra Mundial, en Francia.

El sufragismo es, probablemente, el mayor avance en la historia del feminismo y, aunque no cambió radicalmente la sociedad, fue el pistoletazo de salida al movimiento feminista.

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