Cuatro mujeres pierden a sus maridos en un atraco que sale mal. Sin tiempo para el luto serán acosadas por el delincuente al que estaban robando para que le devuelvan 1 millón de dólares. La necesidad hace que unan fuerzas para dar un golpe que solvente sus problemas mientas a su alrededor se libra una encarnizada lucha política por el control del distrito.

La película se sale de la típica de atracos, tiene un enfoque realista y dramático, cuando unas inexpertas tienen que ponerse en las ropas de sus difuntos maridos. Es curioso como representan a los dos políticos que compiten por el poder, ambos son corruptos y despiadados, y cómo desequilibran la situación personajes locales como el cura del distrito. La corrupción se mezcla con el crimen para dar lugar a una película que, siendo entretenida, tampoco es una obra maestra. Realmente esperaba menos de ella, parecía que aspiraba a ser otra cinta que explota el feminismo al grito de: “ahora les toca a ellas”. Pero no, se toma en serio a sus protagonistas, que no son ejemplo de nada más allá de ser unas luchadoras ante la situación que les ha tocado vivir. No encontraremos gags, referencias o momentos con la épica forzada durante el atraco, es un golpe que podríamos ver en las noticias.

 

6,5 sobre 10

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