¿Son los antinatalistas los verdaderos culpables del receso demográfico que vive España en estos momentos?

En los últimos meses, varios estudios estadísticos aluden al problema del descenso de natalidad en España, llegando a cotas de población tan bajas como en momentos históricos anteriores. La tendencia general del ser humano siempre ha sido buscar un culpable de cualquier tipo de proceso, y es por ello que en este caso se alude a los antinatalistas como los culpables de este descenso.

Entendemos como antinatalistas aquellas personas, ya sea en pareja o no, que no quieren reproducirse y concebir hijos. Parece que jugar a mamás y papás cuando eran pequeños fue la experiencia más cercana.

Pero aquí se plantea un problema, ¿cuál es el origen de esta tendencia? España no es el único país del mundo que la sufre, y tampoco es algo nuevo, puesto que en momentos de recesión y crisis, especialmente en los siglos XVII y XVIII, las familias españolas no concebían un número de hijos elevado debido a la falta de poder económico para sustentar una boca más en el núcleo familiar.

Este origen se ha vinculado especialmente a cuestiones ideológicas (por ejemplo, un filósofo sudafricano defiende que ha llegado el momento de que la especie humana se extinga, y por tanto, el movimiento antinatalista es algo natural), pero también los principales ataques vienen de este fundamento ideológico, ya que la crítica al uso del preservativo, la no sucesión del apellido familiar, la falta de hijos se atañe a la falta de matrimonios que también están en descenso, etcétera.

Los factores ecológicos, políticos y económicos también tienen gran peso entre estas personas. La contaminación de muchos de los productos infantiles (con especial atención a los pañales), la situación político-jurídica tensa e inestable en España en estos momentos, y especialmente factores económicos que por desgracia rigen nuestras vidas en cada paso que damos, debido a que la falta de trabajo o los trabajos precarios, la imposibilidad de adquirir una vivienda, los altos precios de muchos de los productos infantiles…

Hay que destacar que muchas de estas personas también han buscado métodos de control y anulación del poder natal del cuerpo humano, ya sea vasectomía en hombres o ligadura de trompas en mujeres, porque a pesar lo que muchos han defendido, en ningún momento los antinatalistas se presentan como asexuales o dejan de practicar sexo por miedo a un embarazo no deseado, sino que recurren a este tipo de métodos como al del preservativo, aunque presenten grandes diferencias como la no reversibilidad de los primeros métodos.

De generalizarse esta tendencia, y analizando solo la natalidad nos encontraríamos en unos 50 años con una pirámide de población en la que los parámetros de edad por encima de los 40 años serían muy elevados, mientras que por debajo serían escasos; pero también influiría un movimiento importante como es el de la inmigración, que en muchos momentos de la historia ha equilibrado la balanza de población española.

¿Y si el problema no está en los propios antinatalistas, sino en la situación que se vive tanto económica, política, ecológica e ideológica en España que lleva a tendencias de supervivencia?

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