En el año 2014 algunos padres del barrio madrileño de Lavapiés se encontraron con un problema, no encontraban ningún equipo de fútbol cerca al que apuntar a sus hijos. A través de charlas en los parques y a la salida de las escuelas se fue forjando la idea de crear un equipo nuevo, los Dragones de Lavapiés.

La iniciativa se construyó con la idea de unir a la comunidad a través del deporte. En un barrio tan multicultural como es el de Lavapiés, los niños deben aprender a aceptar y convivir con diferentes culturas, etnias y religiones. Actualmente entre todas las categorías hay más de 120 niños de 28 nacionalidades distintas que compiten juntos en la liga Municipal de Madrid.

Cuentan con equipos desde la categoría Prebenjamín hasta Cadete, un equipo de “chupetes” para iniciarse en el deporte, “las dragonas” para chicas y están proyectando un equipo de madres llamado “Dragonas Super-power”. La igualdad de género es muy importante para el club, y, aunque hay equipo femenino, las chicas juegan en equipos mixtos hasta que la categoría no les permite seguir jugando juntos.

Otra de sus puntas de lanza es la erradicación de la violencia en el deporte, para ello enseñan a los niños a dialogar y evitar enfrentamientos. También han redactado unas normas para los padres que pretenden evitar escenas desagradables en los partidos, quieren evitar que los niños se sientan presionados y disgustados por la actitud de algunos padres.

El objetivo final de los dragones es jugar para divertirse, ganar o perder no importa si hay diversión, para ello, los entrenadores enseñan a los chicos que la victoria es importante, pero saber ganar y perder lo es aún más.

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