El día del amor por excelencia, San Valentín, tiene un origen cristiano aunque como contrapeso a las festividades paganas del Imperio romano. La festividad original se centraba en el tránsito de la juventud a la edad adulta, era la Lupercalia. En esta festividad varios jóvenes, que habían pasado un tiempo viviendo en el bosque de la caza como humanos-lobos, se reunían bajo una higuera el día 15 de febrero para celebrar su transición. Durante la celebración se desollaba a una cabra y se hacían tiras con la piel, los jóvenes cogían las tiras y tenían que azotar manos y espaldas de las mujeres que se encontraban y que se prestaban a esta ceremonia de la fertilidad.

Para contrarrestarlo la Iglesia de Roma prohibió en el año 496 la fiesta pagana y la sustituyó por la festividad de San Valentín, ¿Y quién era San Valentín?. San Valentín fue un santo que vivió durante la prohibición del cristianismo por el emperador Claudio II. En esa época San Valentín siguió oficiando bodas cristianas en secreto, por lo que fue detenido por el emperador. Este pretendía expulsarle del país pero por presiones de altos funcionarios decidió ejecutarle. Antes de ser ejecutado Valentín pasó 3 días encerrado en una celda, allí conoció a la hija del juez, que era ciega. La historia cuenta que se enamoró de ella y durante los días que estuvo preso rezó para que se le curase la ceguera. Cuando iba a ser ejecutado le dió un papel que ella pudo ver y en el que ponía: “Tu Valentín”.

La festividad se extendió por todo el mundo de la mano del cristianismo pero en el año 1555 el papa Pablo IV dejó de celebrarla. Finalmente fue durante el 2º Concilio Vaticano en el año 1969, si, en el 69 se acabó el día del amor, cuando finalmente se eliminó la fiesta del calendario litúrgico. Desde entonces se ha seguido celebrando como fiesta comercial hasta hoy en día, cuando las empresas se han apropiado de este día como uno de los días de venta de regalos, tarjetas, flores, bombones… .

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