¿Si un árbol cae en un bosque deshabitado, tiene un sonido? Es una pregunta que inicialmente se hizo George Berkeley, un filósofo que contestó a esto refutando que las cosas sólo existen mientras hay alguien que las perciba.

Fue una cuestión que se siguió estudiando con el paso de los años en un ámbito filosófico.

Alegaron después que no: ya que el sonido es la sensación percibida por los sentidos, y si no hay quien los perciba, este deja de existir. Tras esto se le sumó la concreción de que natural y científicamente ha de haber un sonido, ya que cualquier disturbio que produce una vibración crea un sonido.

Pero ¿Puede comprobarse empíricamente si esto sucede en un lugar despoblado? La respuesta es no. Entonces llegamos a la incógnita, si no tuviésemos un conocimiento sensitivo, ¿Podría existir algo?.

Si aplicamos este análisis a las emociones, encontramos un antagonismo en la manera de plantearlo: de manera cognitiva y perceptiva. Respecto a la segunda, si las emociones las causan algún estímulo exterior que provoca un impulso en la persona, sea o no reprimido, cuando el individuo carezca de algún sentido (el oído, por ejemplo), no se dará la emoción. Respecto al conocimiento, hablamos de la manera subjetiva con la que archivamos el recuerdo de una vivencia, lo que nos produce un proceso psicológico al que llamamos sentimiento.

A pesar de ser conceptos contrarios, son complementarios. Puesto que se necesita sensibilidad total para captar todos los estímulos necesarios para así sentir una emoción, y poder reflejar un sentimiento en un momento.

Ahora, si este sentimiento (que es el reflejo de una emoción) no se expone a la vista de los demás, no puede existir la empatía, puesto que el sujeto observador no tiene medios para comprobar la existencia de un sufrimiento, con lo cual no hay una participación afectiva de una persona por la realidad de otra (empatía).

Así que desde un punto filosófico, a raíz de la cuestión del árbol y seguido por todo lo anterior, se puede resumir todo a un: si no lo veo no lo creo. ¿Si o no?

Anuncios