Stephen King siempre ha sido sinónimo de éxito en lo que a terror se refiere. A pesar de ello algunas de las entregas basadas en sus novelas han patinado, este es el caso de La Niebla. Primero lo intentaron en 2007, una ambiciosa película basada en el libro. Era una producción oscura y que jugaba muy bien con el miedo a la oscuridad y lo desconocido. La crítica y el público la aceptaron pero no la aclamaron y no se volvió a plantear una secuela, posible gracias a un giro final acordado con el autor del libro.

Pero la historia no acaba aquí, muchos fanes de la película venían pidiendo una secuela o algo parecido. Y ahí entra Netflix, que cargada de beneficios se está embarcando en numerosos proyectos y que, por desgracia, abandona en la cuneta las series que no funcionan todo lo bien que deberían. Este es el caso de la adaptación de 2017 de La Niebla, cancelada después de una temporada.

La serie intentaba dar una vuelta de tuerca al libro de King, del que prácticamente podemos decir que solo toma la idea. En esta serie la niebla no trae monstruos de otra dimensión, trae algo bastante confuso que resumiré como: algo como tus peores miedos pero tampoco del todo. ¿No ha quedado claro?, normal, es uno de los mayores problemas de la serie. El riesgo de salir a la calle en la película era real, el exterior daba miedo y podías imaginarte cientos de monstruos, coqueteaban con tu subconsciente para que te autosugestionases.

La serie pierde eso en favor de un terror más psicológico y místico mezclado con una muestra de lo que le ocurre a una sociedad aparentemente sana en caso de apocalipsis. Estas situaciones son interesantes y se explora la caída de las creencias y valores en momentos de caos, pero de nuevo el que podía ser su público objetivo esperaba ver el universo de la película. Entiendo que es una opción más cara pero pudo ser la clave del éxito.

Mi última crítica es que la temporada empieza con una violación a la hija de la familia protagonista. Si, también tenían que meter algo de movimientos sociales en esta serie. Sin duda otro de los errores, cuando ves este tipo de series esperas desconectar un poco y, aunque el conflicto sirve para mover la trama, cansa esta fórmula “por 13 razones”. Está bien hacer series que apoyen las inquietudes de la sociedad pero abusar de la fórmula acaba saliendo mal a pesar de algún girito argumental.

Esperemos que Netflix siga invirtiendo en nuevos proyectos que no terminan después de una única temporada en el aire.

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