La película guardians es la respuesta del cine ruso a las películas de superhéroes de Hollywood desde su punto de vista. La historia transcurre en la actualidad, una organización gubernamental llamada Patriot crea durante la guerra fría un grupo de super humanos llamados guardianes. Ante la nueva amenaza, un científico loco que planea dominar el mundo, deciden volver a reunir a este equipo que se esconde en diferentes países que conformaron el bloque soviético.

La idea de unos nuevos superhéroes da lugar a un equipo bastante resultón. Un espadachin, que es un flash muy parecido al rondador nocturno de marvel (mutante que puede trasladarse a voluntad), una especie de monje que domina las rocas, muy al estilo del pueblo de la tierra en avatar la leyenda de aang, un hombre que se puede transformar en un gigantesco oso, el Hulk del grupo pero sin los problemas de control de la agresividad y una despampanante chica que es como la viuda negra pero con el poder de hacerse invisible al entrar en contacto con el agua, un poder bastante inútil por cierto. El villano es un doctor al que pillaron haciendo experimentos turbios y al escapar se convirtió a sí mismo en un ser cuyos poderes son ser muy fuerte y controlar máquinas con un aparato que lleva pegado al cuerpo.

Con estos personajes intentan crear una historia que sufre los mismos problemas que sufrían las películas de este género hace 20 años:

  • Un villano sin profundidad que es malo porque sí y quiere dominar el mundo también porque sí.
  • Unos superhéroes que pretenden generarnos empatía contando sus lacrimógenas historias pero que las cuentan de forma tan coordinada y sin mostrarnos nada que se siente artificial.
  • Una trama confusa en la que, aunque tenemos claro el objetivo final y lo que está pasando, resulta un caos de explicaciones sin sentido, escenas de relleno e incongruencias en el guión: saben que está planeando el villano de una forma exacta y algunos giros en el guión, que pretenden resultar sorprendentes, al espectador casi nunca le dicen nada.

Buscando el lado bueno hay que decir que visualmente está bien trabajada para el presupuesto con el que contaba (5 millones de dólares), los actores hacen un papel correcto y nos deja con la curiosidad de conocer a más de estos humanos modificados. En conclusión, es interesante como película de acción para echar el rato tirado en el sofá pero no pasaría un segundo visionado o una atención más incisiva sobre la trama.

 

5,5 sobre 10

 

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