La proliferación de libros de autoayuda y motivación para adolescentes es realmente preocupante. Suelen ser libros delgados, de no más de cien páginas, la mayoría de veces de tapa blanda, y de tamaño reducido, al igual que su precio, ya que no suelen superar los veinte euros y en muchos casos aparecen ofertas de venta sobre estos libros que los hacen ser más asequibles y deseados por el público.

Suelen ir orientados a adolescentes de entre catorce y dieciocho años, precisamente porque es en ese intervalo de edad donde hay que tomar una serie de decisiones importantes en lo relativo al futuro: rama de estudios, universidad o formación profesional… y también comienzan a aparecer en escena nuevas actividades que antes no solían llamarles la atención, como son las fiestas, el sexo…

Son precisamente estas dudas las que aparecen reflejadas en estos libros, de forma que mediante recursos como frases motivadoras, pequeñas historias, o metáforas, acompañadas generalmente de alguna ilustración relacionada con el tema a tratar (como una familia feliz si se trata de problemas familiares, por ejemplo) buscan una motivación. Y en muchos casos, los consejos como tener pensamientos positivos, mantener una dieta equilibrada, y realizar una meditación durante veinte minutos al día, no siempre pueden ayudar en las decisiones vitales.

Estos libros, en muchos casos no son escritos por psicólogos y otros expertos en la materia, sino que muchos de los autores son personas que aprovechan su tirón mediático (cantantes, youtubers…) para sacar a la venta productos con sus nombres, y sacar así beneficios, a pesar de que en muchos casos no son ellos los que han escrito la obra sino que simplemente se utiliza su nombre para firmarla.

Pero, ¿realmente sirven para algo? Una parte de la sociedad cree que sí, ya que defienden que la inestabilidad emocional que un adolescente sufre puede recaer en algo más grave, y, por tanto, estos libros son una forma de encauzar el camino de vuelta a la estabilidad, de una forma barata y asequible; sin embargo, expertos en la materia afirman que no sólo no sirven para nada, sino que además es una forma de sacar beneficio económico jugando con algo tan serio como es el día a día de un adolescente.

Hay que tener en cuenta que, los adolescentes se ponen al frente de estas dudas como una forma de acercarse al mundo adulto, en el que ellos mismos serán los que tendrán que tomar sus decisiones sin ayuda de otros (generalmente padres) como venían haciendo, y es precisamente eso por lo que la inestabilidad a la hora de elegir un determinado camino crece, así como a la hora de vivir nuevas experiencias. Esta inestabilidad aumenta si nos encontramos con episodios de presión social, como es frecuente en la ingesta del alcohol.

Sin embargo, nadie ni nada, aunque sea un libro, debería regir las decisiones de un adolescente, ya que es en esta etapa cuando una persona comienza a conocerse, y a descubrir quien es él o ella en el mundo, y es una etapa que, aunque parta en la adolescencia, nunca termina.

Y por desgracia, aún no han escrito ningún manual para saber qué decisión es la mejor o como conocernos a nosotros mismos; y de poder saberlo, no seríamos personas sino Sims en un videojuego que es la vida.

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