Vivimos en un mundo que fue y es raro. Somos casi que inmunes a la violencia y destrucción global que demuestran las series de televisión, películas y videojuegos, comemos comida que en su gran mayoría es perjudicial y elegimos a personas moralmente cuestionables como líderes y así podríamos segir la lista de peculiaridades de la raza humana. No hay que irse tan allá, por los extremos dirán algunos, después de todo, los elementos anteriores son cosa común, probablemente destinadas a ser permanentes. Miren, para no pensar en esas cosas, simplemente dediquemos nuestras mentes a actividades banales, ese es el protocolo, ¿no?. Ahora la tecnología nos ayuda con el propósito anterior. Instagram, Facebook y Youtube son nuestras confiables herramientas pero hey, el contenido no se crea solo, uno debe ensuciarse las manos y caramba tal parece que cada vez hay que embarrarlas más. El mercado le exige a los creadores de contenido más y mejores “creaciones”. Y así han surgido desafíos como el In My Feelings, que consiste en bajarse del coche desde el asiento del conductor y bailar mientras el coche sigue en marcha, o el imitar los bailes del videojuego multiplayer Fortnite.

No obstante, ¿Qué pasaría si estas personas se enteraran de que el bailar en público o simplemente el hacer estupideces en público, es un fenómeno social que tuvo uno de sus más grandes exponentes en la Edad Media? ¿Qué pensaría toda esta gente si supieran que hace mucho tiempo, en un pueblito, una gran cantidad de personas decidieron salirse de la rutina e imitar las acciones un tanto peculiares (sarcasmo alert) de una cierta individua? Si puedes perdonarme mi uso de lenguaje inclusivo, prometo no decepcionarte. Básicamente, y a la vez complejamente, se trató de un flashmob, pero sin organización previa, ni música, ni felicidad, que ocurrio a mediados de Julio del año 1518 en una región de Estrasburgo, al noreste de Francia. Creo que llamarle así a este evento es poco decirlo, caramba es tan peculiar que pone los pelos de punta. ¿De qué es capaz la naturaleza, que yace dentro del ser humano?.

Este “Harlem Shake” comenzó de la mano de una mujer que firmaba Troffea (y no era una esposa trofeo *pun intended*) que en la noche de ese día salió de su casa y en el medio de la calle que estaba al frente de su residencia, se puso a bailar de manera frenética, sin ningún tipo de música que le acompañase. Troffea movió el bote entre cuatro y seis días y como era de esperarse hubo gente que decidió unírsele, en una semana ya tenía su propio video de reggaetón ósea unos 34 individuos extras y después de un mes ya tenía 400 a su lado, todos meneándolo. Bien cabe decir que todas estas personas murieron y no de una manera suave y sin dolor. Toda una comunidad bailando, sin cesar, y ¿cómo reaccionaron las autoridades? Pues echándole leña al fuego: les incentivaron a que continuaran con el baile, creyendo que se cansarían pronto, les construyeron hasta tarimas. Lo más increíble es que hasta trajeron músicos.

Por supuesto para tal situación siempre tiene que haber una causalidad pero hasta el día de hoy un misterio. Desde que ocurrió tal catástrofe, se han dado un gran número de explicaciones, tales como: aumento en la temperatura de la sangre, intoxicación por la comida debido a la presencia de elementos tóxicos y psicoactivos de los hongos que trae consigo el cornezuelo y el cual crece en los granos de la familia del trigo, siendo este uno de los alimentos regulares en la dieta medieval. Lo que esa gente no sabía es que la ergotamina, encontrada en el cornezuelo, está muy relacionada con el LSD. Por otro lado hay quienes le dan un sentido más religioso y psicológico a este bizarro momento en la historia. Como bien se sabe, en ese tiempo la sociedad experimentaba hambrunas de forma muy seguida (además de pandemias) y es bastante conocido que la falta de alimento puede llevar a la gente a cometer locuras.

Sin importar por qué se haya dado esta epidemia, hay que admitir que es algo que rompe con todos los paradigmas del comportamiento humano. Cualquier persona sabe que antes se daban cosas que ahorita no pero esto es simplemente otro nivel, es decir, tantos individuos bailando, sin ningún motivo, en su mayoría jóvenes, tanto mujeres como hombres, solo hay que imaginárselo. Tal parece que esta realidad contiene más cosas interesantes que las que uno cree

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