Los holandeses dominaron el comercio en el siglo XVII. La famosa crisis del XVII no afectó a las Provincias Unidas. De hecho, su gran desarrollo económico se da en estos momentos. Este crecimiento se inicia a mediados del siglo XVI, al mismo tiempo que las luchas para independizarse de la Monarquía hispana. El crecimiento fue posible gracias al espíritu emprendedor de la burguesía holandesa y a la gran autonomía de las ciudades. Otros aspectos que explican el dominio holandés en el XVII son la diversificación en la producción, la apuesta por una organización productiva muy eficaz (lo que reducía los costes), la buena organización financiera (Ámsterdam se convirtió en el principal centro financiero europeo)…

A finales del XVI los holandeses controlaban ya el comercio en el Báltico, en el Mar del Norte… (en esta zona el control del 85% de los productos estaba en sus manos). Este comercio era el principal para los holandeses. Pero en el XVII también se expandieron por Oriente. Holanda comenzó a mirar hacia Oriente cuando, en pleno enfrentamiento con la Moanrquía hispánica, esta les cierra varios puertos españoles. Muchos productos orientales (sal, especias…) dejaron de llegar a Holanda. Los holandeses decidieron ir ellos mismos a por ellos. Las principales zonas que llegaron a controlar los holandeses en Asia fueron: Indonesia, Malasia, Indochina, China y Japón. Los principales productos asiáticos que les interesaban eran las especias, los textiles de algodón y seda, el té, el café…

Además de los factores ya mencionados, la expansión por Asia fue posible gracias a la superioridad de la flota holandesa (más moderna y numerosa que la de sus rivales) y el desarrollo de una política económica innovadora. En Holanda se dio un estrecho vínculo entre economía y política. El gobierno favoreció y medió en la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Llegó incluso un momento en que los dirigentes de la Compañía ostentaban cargos públicos y viceversa. La creación de esta Compañía en 1602 permitió que las luchas entre las distintas compañías holandesas cesasen, ya que todas se fusionaban en una, y que la balanza comercial con Asia dejara de ser deficitaria. Aunque el principal objetivo era obtener beneficios económicos, la Compañía también sirvió a los holandeses para atacar a las Monarquías hispana y portuguesa.

También cabe mencionar la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, fundada en 1621. Tiene menos protagonismo que su compañera oriental, ya que a los holandeses les interesaba menos el comercio Atlántico y la principal razón por la que se iniciaron en él fue para mermar el monopolio español y debilitar a la Monarquía hispana (ej. puesta de trabas al tráfico de plata). Posteriormente, esta Compañía buscó establecer colonias comerciales en América: en Brasil, en la Guyana, en el Hudson (Nueva Holanda)… Mediante la creación de colonias los holandeses pudieron acceder más fácilmente a productos tan valiosos como el azúcar, el café, el cacao o las pieles. Para los holandeses el principal objetivo era el éxito comercial, no la expansión territorial. Esta última se buscó para sostener al primero.

Finalmente, uniéndose a Oriente y a América, están las factorías africanas (pero ejemplo, Costa de Oro, actual Ghana). El interés de Holanda en esta zona se relaciona con la necesidad de hacerse con esclavos, transportados y utilizados luego en América. Los holandeses pusieron así en marcha una estructura de comercio triangular, muy rentable y beneficiosa.

A finales del siglo XVII se inicia la decadencia del imperio comercial holandés. Una de las principales causas fueron las guerras comerciales con Inglaterra. Las Actas de Navegación de Cromwell (leyes proteccionistas) hundieron a los holandeses y permitieron a los ingleses pasar a controlar el comercio marítimo mundial. También influyó en el debilitamiento del comercio holandés el agotamiento económico propio. Los holandeses actuaban de intermediarios comerciales, es decir, no producían productos (salvo algunas manufacturas, especialmente textiles) y esto los hacia más débiles frente a los ingleses y los franceses, quienes pronto combinaron dominio comercial con control político y territorial.  

 

Fuentes:

GILSANZ PÉREZ, G.: “El imperio comercial holandés en el siglo XVII”, Revista de estudios económicos y empresariales, 2007, núm. 19, pp. 47-106.

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