Jon Ícaro, Alicante 1985, es un biólogo y profesor que un día decidió convertirse en escritor. Su primer libro, “El sanador del tiempo”, ha logrado que despegue y continúe escribiendo novelas.

Entrevistador: De dedicarse a la biología y docencia pasó a escribir novelas y poemas. ¿Por qué cambió los microscopios por los libros?

Jon: Pues creo que la culpa de ese cambio la tiene mi curiosidad. Soy un “aprendiz de todo y maestro de nada”. Me encanta probarlo cosas muy variadas e intentar defenderme en ámbitos distintos. Mi tío diría que soy una persona del Renacimiento. Hoy en día la gente se especializa en una cosa, pero antes se investigaba personalmente de forma más amplia. En el momento en el que tuve que decidir mi futuro profesional, yo quería saber cómo funcionaba el mundo, de qué estaba compuesto y por qué somos como somos, por eso escogí estudiar Biología. Escribir siempre me gustó, y fue cuando conocí a Michael Crichton a través de Jurassic Park, película que nos ha marcado a todos los que ya pasamos los treinta, cuando me picó la necesidad de juntar ciencia y literatura. De ahí, y de mi afición por la historia, surgió El sanador del tiempo, mi primera publicación y la que me metió de lleno en el panorama editorial.

E: Muchas veces las letras son consideradas la hermana pequeña de las ciencias. Usted, como trabajador multidisciplinar, ¿a qué cree que se debe ese sentimiento de superioridad entre los hombres de ciencia sobre los de letras?

J: Uf, qué buena pregunta. En mi caso personal, creo que desde el sistema educativo se nos inculca que las ciencias son más difíciles que las letras. A los alumnos con mejores calificaciones se les aconsejaba estudiar la modalidad de ciencias y, si este por razones personales optaba por una modalidad de letras, había un sentimiento de pérdida, como si hubiese decidido desaprovechar sus capacidades. Creo que el hecho de pensar que las ciencias son más difíciles es lo que hace que se valoren más, que la gente crea que las personas que las cursan están más capacitadas o son más brillantes. Después supongo que está el hecho de que las carreras científicas curan enfermedades y eso les da todavía más valor. Yo no sé si las ciencias son más difíciles que las letras, lo que sí sé es que independientemente de las capacidades de cada uno, solo las vamos a aprovechar si nos dedicamos a algo que de verdad nos motive y nos anime a sacar todo lo que tenemos dentro. Respecto a su impacto en la sociedad, por supuesto que se agradece la invención de medicinas e inventos que nos permitan seguir viviendo y además de manera más cómoda, pero también querremos un buen libro o una buena película para disfrutar de esa buena salud, ¿no? Lo que sí tengo claro es que como sociedad, avanzaremos y seremos más felices cuando dejemos de lado esos sentimientos orgullosos y simplemente nos dediquemos a lo que nos gusta para que cada uno pueda disfrutar del talento de los demás, sea en el ámbito que sea.

E: En 2016 publicó su primer libro tirándose a la piscina de tiburones que es el mundo editorial. ¿Alguna vez se ha arrepentido de iniciar la aventura?

J: No, por supuesto que no. Uno nunca se arrepiente de hacer algo que le encanta. Me parece un gran apunte ese de la “piscina de tiburones”. Creo que a todos los autores nos pasa, que cuando publicamos es cuando de verdad nos damos cuenta de cómo funciona el panorama editorial, un mundo muy difícil y turbio. A mí personalmente no me afecta porque independientemente del resultado editorial, yo escribo y seguiré escribiendo. Para mí publicar y vender no es un objetivo en sí, es una forma más de disfrutar de esta pasión, de llevarla más allá. Es cierto que hay muchas cosas que no me gustan y que he tenido grandes decepciones, pero al final, si uno hace las cosas de corazón, se queda con las cosas buenas que me ha dado poder convertir un sueño en papel.

E: Si ya es arriesgado escribir un libro, hacerlo de una combinación de ciencia ficción e historia lo es aún más. ¿Por qué este género y no otro?

J: Porque es el que me gusta, el que me hace estar hasta altas horas de la madrugada escribiendo, perdiendo la noción del tiempo. Muchas veces me han dicho que qué hago dedicándome a la ciencia ficción, la oveja negra de las novelas, y lo cierto es que no tengo una respuesta clara, simplemente lo hago porque me gusta. En cuanto al género histórico, hay algo que no puedo evitar: me encanta leerlo pero rara vez acabo una novela. Son densas, largas y se me hacen aburridas, no me avergüenza reconocerlo. Me apasionan pero me agotan. Trato de buscar novelas históricas breves, pero no las encuentro, y eso es lo que me ha hecho dedicarme parcialmente a ello. El sanador del tiempo es una propuesta de género histórico dinámico, rápido, ameno. Con ella he conseguido que gente a la que le cansa el género histórico, haya disfrutado de toda la historia de Egipto, Grecia y Mesopotamia en tres capítulos de solo 100 páginas cada uno. Es más, he conseguido que gente a la que no le guste leer a secas, haya disfrutado del libro, y ese es uno de los principales premios que me llevo. Respecto a probar otros géneros… Mentiría si digo que no he probado con el romántico, que está en auge en las ventas, pero no lo disfruto tanto, me siento obligado a sentarme a escribir para avanzar y siento que no estoy siendo sincero ni conmigo mismo ni con el lector. Escribo relatos y poemas y cosas románticas, sí, porque de vez en cuando me apetece, pero no me veo escribiendo una novela completa y competitiva.

E: Actualmente escribe en su blog una novela interactiva en la que sus lectores eligen cómo va a avanzar la historia. ¿Renovarse o morir?

J: Efectivamente, muy bien visto el objetivo de esta iniciativa. El mundo editorial está cada vez más saturado. La multitud de libros que se publican mensualmente se juntan con los ya publicados a lo largo de la historia. Creo que los lectores merecen volver a ilusionarse con la lectura y a mí me apasiona ver fórmulas nuevas en los escritores de hoy en día. Con esta novela pretendía que el lector no simplemente se sentara a leer convirtiéndose en un receptor, quería que se sintiera parte de la historia y participara en ella votando e influyendo en el argumento. El problema aquí ha sido el formato, quería que todo se hiciera a través de una aplicación móvil porque en el blog era algo más engorroso y desordenado, pero ha habido problemas técnicos con la creación de la APP que han hecho que esta idea se paralice. Pero no descarto retomarla cuando todo esté técnicamente en condiciones.

E: Además está escribiendo en su blog algunos artículos con consejos para escritores primerizos. ¿Le hubiera gustado que alguien le hubiese avisado de las dificultades a las que se iba a enfrentar?

J: Sí, efectivamente, y esa es la intención con la que escribo los artículos. Yo he sido de esa multitud que estalló de emoción cuando consiguió publicar, que lloró de alegría al ver su libro impreso; de esa misma multitud que se estrelló contra el muro del panorama editorial. Antes lo difícil era publicar, de ahí que sintamos esa alegría al conseguirlo. Pero ahora todo ha cambiado. Ahora lo fácil es publicar, pero lo difícil es vender. El 90% de los libros publicados no consiguen vender más allá de amigos y familiares y caen en el olvido. Eso es así. En mis artículos trato de mostrar esta realidad, de explicar por qué sucede eso. Cuidado, que mi intención no es desanimar, sino todo lo contrario. Quiero que sepan dónde se van a meter y que tengan los medios necesarios para ser felices en este mundo. Como bien dices, a mí me hubiera gustado saber a qué me iba a enfrentar, habría hecho las cosas de otra manera y habría tardado menos en llegar donde estoy. Los tiempos cambian, y la forma de enfrentarse a ellos también.

E: Si se te ocurre alguna idea más o hay alguna respuesta que te queda en el tintero no dudes en escribirla, este tipo de entrevistas no son todo lo orgánicas que me gustarían y a veces quedan cosas sin decir.

J: Simplemente agradecer esta oportunidad de poder compartir mi opinión. Siempre digo que una de las cosas que más agradezco de escribir es la posibilidad de compartir esta pasión con los demás y a eso ayuda mucho medios como el suyo que se preocupan por estos temas. Me siento muy afortunado de participar, así que muchas gracias por dejarme ser parte de esta entrevista.

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