Después de la controversia surgida tras la inclusión de mujeres en el nuevo Battlefield V, hoy rescatamos la historia de una luchadora durante la Guerra Civil Española.

Rosario Sánchez Mora nació en , en su adolescencia se trasladó a vivir a Madrid debido a la muerte de su madre, allí, muy convencida de sus ideas políticas, se unió al partido comunista y comenzó a trabajar como aprendiz de corte y confección. En 1936 estalla la Guerra Civil y Rosario no duda en alistarse en las milicias republicanas, que son enviadas a Somosierra para detener el avance de las tropas del general Mola. Ella no se limitó a quedarse atrás como las enfermeras o auxiliares, junto con otras compañeras fueron al frente a luchar.

Tras algunas semanas de enfrentamiento abierto el combate pasa a ser una batalla de posiciones y Rosario es trasladada a la sección de dinamiteros, donde se gana el apodo de “Rosario, la dinamitera”. Durante un entrenamiento, fabricando una bomba casera, el cartucho estalla y se vuela una mano. Cuando se recupera de sus heridas pasa a la centralita del Estado Mayor Republicano, donde conoce a los poetas republicanos Vicente Aleixandre, Antonio Aparicio y Miguel Hernández. Los poetas se quedan fascinados por su historia, Miguel Hernández le dedica su poema “Rosario, dinamitera”, que ha ayudado a que se recuerde la figura de esta mujer luchadora.

Rosario se casa y tiene una hija pero las cosas  no están yendo bien para el bando republicano, Madrid está cercado y a su marido le envían a Teruel, donde el ejército es aplastado por el bando nacional. Finalizada la guerra Rosario huye con su padre, dejando a su hija en Madrid a cargo de su madrastra. En Alicante esperan, junto a otros 15.000 exiliados, la llegada de barcos de la Sociedad de Naciones para ser evacuados pero los barcos no llegan a tiempo. Son capturados y trasladados al campo de concentración de los Almendros, su padre será fusilado de camino. Del campo es liberada pero a su vuelta a Madrid sus vecinos la entregan y pasa 3 años cambiando de cárcel, con una condena a muerte sobre su cabeza. Finalmente es liberada en 1942 y vive las penurias propias de la posguerra. Falleció en 2008, acompañada de su querida bandera republicana y sin haber dejado de luchar durante toda su vida.

 

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,

sedienta de una explosión

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