Mañana debería ser 5, pero en el año 1582 después del día 4 vino el día 15. El promotor de este cambio fue el papa Gregorio XIII, responsable del cambio de calendario, abandonando el calendario juliano, que se había creado en base al egipcio. La necesidad del cambio surgió debido a que el calendario litúrgico, que es fijado en base al calendario astral, estaba desfasado y necesitaba corregirse. A esta conclusión se llegó gracias a dos estudios, en 1515 y 1578, por investigadores de la Univesidad de Salamanca, que aunque remitieron los resultados a la Santa Sede, fueron inicialmente ignorados.

Desde que en el año 325 se fechara la Pascua durante el Concilio de Nicea, se había producido un desfase de 10 días debido a la inexactitud del antiguo calendario, que acumulaba un error de 10 minutos cada año. La solución fue simple, adelantar diez días y adoptar el calendario moderno. Aunque no todos los países lo adoptaron a la primera, España, Portugal e Italia fueron los primeros en adoptarlo pero los países anglosajones no lo adoptaron hasta el año 1752, tardaron casi 200 años en corroborar la decisión de un papa.

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