Hola novato, hoy me siento a escribirte un poco, quizás sea un poco tarde pero la intención es buena. Puede que ya hayas empezado o que estés a punto de empezar las clases, puede que vayas a vivir en tu propia casa, en un piso lejos de tu familia o en una residencia y puede que tengas novatadas, disfrútalas.

Ojalá pudiera firmar y a otra cosa, pero no puedo. Las novatadas, desde mi punto de vista, son una de las mejores épocas de la universidad, suele hacer calor, todo el mundo está excitado con el nuevo curso, los veteranos se reencuentran y los novatos conocerán a los que probablemente serán sus fieles compañeros durante los cuatro años siguientes. Y es que son para eso, te hablarán de veteranos rebotados que se pasan, de pringues apestosos y de vejaciones, no voy a ser yo quien te diga que no. Las novatadas son un arma de doble filo, pueden ser una de las mayores festividades o un infierno, aunque en su mayoría sirven para conocer a compañeros y veteranos y pasar un buen rato. Si alguien se pasa de ahí y comienza a hacer el cafre pues igual, digo yo, que igual lo que pasa es que fuera de las novatadas también es un capullo.

La leyenda negra de las novatadas se acrecenta cada año en los medios de comunicación y de la mano de las universidades, que en algunos casos han hecho lo imposible para que los novatos no vayan a hacerlas. El año pasado saltaba a la panorama nacional el caso de los novatos de INEF en León, subastados “salvajemente” y la verdad es que no es normal que haya gente que se desnude para que pujen más por ellos. Hay que decir que lo hicieron bajo su propio consentimiento y no voy a defender la fiesta pero el que quiso subir a desnudarse lo hizo, habría que mirar a los personajes que solo necesitaron un pretexto para hacerlo. O aquellos que acaban con comas etílicos a las cuatro de la tarde, todos ellos “víctimas de las novatadas”. Yo quiero recordarte que la mayoría de esos jóvenes pueden votar, ya no son los niños que iban al instituto. Si algún padre o institución cree que nuestros jóvenes no son capaces de decir no cuando están abusando de ellos o de hacer unas novatadas sin torturas, que se planteen la educación que estamos dando y no culpen a las novatadas. Porque acabadas las novatadas el que era gilipollas se queda gilipollas, no es una cuestión estacional.

Así que yo te animo a que lo intentes, a que hagas cosas que normalmente te darían vergüenza, a que conozcas gente, a que aguantes un rato las putadas sin perder la dignidad y sobre todo a que disfrutes por los que querríamos volver a vivirlas.

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