Las hijras, ¿quiénes son? La sociedad india, en su mayoría, concibe a las hijras como eunucos o hermafroditas, pero lo cierto es que esta visión tradicional no refleja la gran diversidad a la que realmente se refiere el término hijra. En abril de 2014 el Tribunal Supremo de India reconoció a las hijras como el tercer género del país. De esta manera, en la actualidad, en el subcontinente indio y países circundantes, el término hijra se refiere a aquellos individuos que no son ni hombre ni mujer y que pertenecen al tercer género. Se entiende que este tercer género comprende a los todos colectivos transgénero. En resumen, hijra significa transgénero.

Mitos y cuentos rodean la historia de las hijras. Muchos de ellos vinculan el origen de este colectivo con los dioses y diosas hinduistas. Legitimándose en estas leyendas, las hijras asumen un papel fundamental en la sociedad india: participar en bodas y nacimientos. Este es el rol que tradicionalmente han desempeñado. Las hijras entretienen a los invitados y a la familia: bailan, tocan instrumentos… La danza siempre va acompaña de una fuerte carga sexual y, cuando finalizan, reciben regalos por su actuación. El subcontinente indio es increíblemente diverso. La pluralidad se evidencia en el ámbito religioso, cultural, lingüístico, étnico… Esta enorme diversidad también se refleja dentro del mundo hijra: no todas sus actuaciones son iguales, varían en función de la zona en la que actúen.

Durante las ceremonias, las hijras también bendicen a la pareja o al hijo recién nacido. Dan aquello que ellas no poseen: la capacidad de crear vida, de tener descendencia, de continuar el linaje familiar (recordemos que tradicionalmente se ha identificado a las hijras como eunucos). Parece una ironía que ellas, incapaces de engendrar, sean quienes bendigan con la fertilidad a bebés y recién casados. La razón es que la sociedad india cree que la Diosa Madre entrega la fertilidad a través del baile con marcado carácter sexual de las hijras.

Pero no toda la sociedad india acepta y tolera la presencia de las hijras en estas ceremonias. Como se ha mencionado, parte de la sociedad india concibe a las hijras como eunucos. Ello ha extendido la creencia de que las hijras representan una amenaza contra la virilidad y la fertilidad. En ocasiones, cuando no se les permite actuar o no se paga por su actuación, las hijras pueden maldecir y/o gritar obscenidades a la familia. Esto genera miedo y suspicacia hacia este colectivo, lo que unido a la incomprensión y recelo inicial termina provocando una espiral de rechazo. Es una serpiente que se muerde la cola.

Esas ceremonias y fiestas descritas son el rol social tradicionalmente asociado a las hijras, pero lo cierto es que muchas de ellas no se ganan la vida de esta forma. La prostitución homosexual es otro de los papeles habitualmente vinculado al mundo hijra. Muchas hijras son homosexuales, lo cual es, en ocasiones, motivo de ataque y desprecio en un país donde la homosexualidad todavía es ilegal. En los últimos meses el debate sobre este tema se ha reabierto y el Tribunal Supremo de India ha puesto en marcha un proceso que deja la puerta abierta a la despenalización. Pero, en cualquier caso, a día de hoy, la homosexualidad continúa siendo ilegal y las hijras sufren en muchas ocasiones las consecuencias.

Normalmente las hijras viven en casa comunales. Por supuesto, también hay hijras que viven solas o con su pareja, pero la forma más tradicional de organización son las mencionadas viviendas comunales. Las casas suelen estar habitadas por un número de entre 5 a 15 personas. Las hijras se rigen por una serie de normas. En caso de que estas no sean respetadas existen castigos y sanciones. Las hijras de una casa también deben respetar a la gurú, que es la líder y maestra principal de esa comunidad de hijras.

En la actualidad, el papel de las hijras se está diversificando. Ya no solo actúan en bodas y nacimientos o practican la prostitución. La sentencia del Tribunal Supremo de India reconociendo a las hijras como tercer género del país ha sentado todo un precedente y ha abierto la puerta a que puedan acceder más fácilmente a cualquier tipo de trabajo, asistencia sanitaria más personaliza, etc. Pero los cambios en el imaginario social no ocurren de forma rápida. Ciertos sectores sociales todavía recelan de estas posturas y la intolerancia y ataques hacia los colectivos transgénero son frecuentes. Aún queda un largo camino por recorrer.

El género es una construcción social y las hijras de la India han conseguido una victoria muy importante hacia la normalización y compresión de otros géneros más allá de los tradicionales masculino y femenino. La India, Pakistán, Bangladesh y Nepal son los únicos países del sur de Asia que reconocen otro género además del masculino y femenino. Otros países donde se reconoce un tercer género o un género neutro son Australia, Nueva Zelanda, algunos Estados de Estados Unidos…

 

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