Rober Bodegas, monologista gallego, ha tenido que retirar un vídeo cómico en el que bromeaba a cerca de la comunidad gitana debido a que ha sido amenazado de muerte y denunciado por varias asociaciones gitanas. De nuevo ha saltado a la escena pública el debate sobre los límites del humor

Esta situación me hizo reflexionar, decía Miguel Lago en una entrevista con Andreu Buenafuente: “si alguien ve un monólogo o un show de humor y no entiende que es broma es idiota, y yo con un idiota no pierdo el tiempo en explicarle nada”. Creo que esto resume perfectamente lo que debería pensar la sociedad, limitando a una minoría a los ofendidos, pero no es así. La comunidad gitana se siente estigmatizada, acomplejada por los continuos ataques contra su etnia, durante siglos sinónima de maleante, ladrón… .

En Espejo Público un colaborador clamaba que él tenía amigos gitanos que eran ingenieros y abogados y me parece muy bien, en el humor no se humilla a una persona, se bromea sobre un colectivo muy numeroso. Esto es importante, porque no es lo mismo hacer un chiste sobre un colectivo, que puede ser cualquiera, que hacerlo sobre una persona en concreto, que es atacarle directamente. Si todo el mundo comenzase a ofenderse con cualquier chascarrillo perdemos todos. Ya me imagino los titulares: “El sindicato de los de en medio a la huelga, están cansados de caerse siempre en los chistes”.

Lo curioso de todo esto es que, al hipersensibilizarse con el humor, las asociaciones gitanas han perdido la seriedad. Estoy seguro de que tienen cosas mejores que hacer y lugares más importantes a los que destinar sus recursos que perseguir a un cómico por uno monólogo. Falta clase y sufrimiento, si te ofende la chanza lo suyo es primero contactar con él, explicarle que sus bufonadas perjudican seriamente tu labor de concienciación de la sociedad y si tiene dos dedos de frente probablemente no lo vuelva a hacer y fin de la historia. Pero es mejor montar un circo mediático y a dar pena, “pobres gitanillos que se ofenden por un monólogo” y no se ofenden cuando a muchos de sus niños ya los dan por perdidos en los colegios públicos o los graves problemas con la vivienda que según el Secretariado Gitano“Aún hoy un 4% de las familias gitanas habitan en chabolas y núcleos segregados y el 12% viven en infraviviendas o espacios que no reúnen condiciones adecuadas”. 

Porque lo que diga este señor perjudica gravemente a la percepción de la comunidad por parte de la sociedad, pero los deficientes grados de alfabetización y la falta del empleo legal, que los relega a subempleos, paro y actividades ilegales, no tiene nada que ver. Porque Rober Bodegas es el máximo exponente cultural de nuestro país y aunque no se hubiese montado este jaleo casi la totalidad de la población española iba a escucharle y quedarse prendada de sus bromas.

Pero bueno, sigamos con la piel fina, a llorar a papá juzgados cada vez que nos ofenden, denuncia y a dormir la siesta tranquilos. Mientras, el humor se pierde poco a poco en las cloacas de esta guardería.

 

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