Cuando Tim Lake cumple 21 años su padre le muestra el secreto familiar, los varones pueden viajar en el tiempo a placer sin aparentes consecuencias. Las únicas condiciones son que solo puede volver atrás en conciencia, es decir, no viajan en cuerpo, solo pueden trasladar su conciencia a su yo pasado, y que cambios como el nacimiento de los hijos se pueden alterar si no se viaja con cuidado. Con estas premisas acompañamos a Tim en un viaje hacia la madurez.

La película es, probablemente, una de las mejores comedias románticas que existen. Más que ante una comedia romántica, estamos ante una reflexión sobre la vida y el paso del tiempo. La trama amorosa se trata con dulzura y naturalidad, alejándose se situaciones sacadas de madre. Todos los personajes tienen la profundidad suficiente como para dejarnos con ganas de más sin ser cargantes o predecibles, son personas especiales pero que podríamos encontrar en cualquier familia. La cuestión de los viajes en el tiempo se soluciona de forma sencilla y sirven para darle frescor a la trama sin ser el foco de atención. Todos estos factores se conjugan para lograr hacernos reir y llorar durante las 2 horas de duración.

 

 

9 sobre 10

 

 

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