“El objetivo es que no haya más abortos en Argentina, eso es aspirar a más” detrás de estas palabras el senador Esteban Bullrich resumió la posición de los grupos antiabortistas y defiende que “no será menos trágico un aborto porque se haga en un quirófano. No, será igual de trágico”. Pero realmente las mujeres saben que aspirar a más es tener libertad, aspirar a más es reducir las muertes de mujeres y esto solo pasará cuando el aborto sea legal.

Este miércoles, el debate del Senado que se inició temprano por la mañana, en un intento por evitar que las discusiones se extendiesen más allá de la medianoche, terminó cerca de las 3.00 de la madrugada. Finalmente, el Senado con 38 votos negativos dejan las puertas abiertas a que sigan muriendo mujeres por la práctica de abortos clandestinos, frente a los 31 votos a favor que claman a seguir luchando.

La decisión de mantener el aborto como un delito no evita que numerosas mujeres decidan interrumpir embarazos no deseados, la decisión de no legalizar el aborto es “salvar las dos vidas” palabras sobre las que muchos senadores se escudaron en el debate, pero así no estamos salvando ninguna de las dos vidas. Según estimaciones extraoficiales, entre 350.000 y 450.000 mujeres abortan cada año en Argentina y gran parte de ellas muere.

La ley que regula el aborto en Argentina es del año 1921 donde la interrupción del embarazo se mantiene como un delito penado con hasta cuatro años de cárcel. La ley sólo permite el aborto en caso de violación o riesgo de vida para la madre, pero la vida de miles de mujeres está en riesgo por no permitir un aborto seguro y libre.

Recapacitemos, y pensemos porqué a pesar de que cada minuto y medio una mujer aborta en el país y puede morir, se sigue penalizando a la mujer por decidir sobre su cuerpo, pero nadie penaliza que las mujeres estén muriendo porque les quitan sus derechos. Con este gesto sólo se muestra que vivimos en una sociedad donde la mujer sigue siendo propiedad de otros y no de sí misma.

 

Por Eva Villán

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