La popularizada por los medios de comunicación como “guerra del taxi” tiene colapsado el centro de Madrid y Barcelona a la espera de una resolución del Ministerio de Fomento. El año pasado ya hubo protestas contra las empresas de Uber y Cabify, aunque finalmente todo quedó en eso, en protestas. Este año el sector se ha organizado mejor y se han sumado más ciudades a esta huelga de la patronal del taxi, bloqueando el centro de grandes ciudades. Además de las protestas pacíficas se han registrado ataques a coches de Uber y Cabify, en ocasiones con clientes en su interior, los casos más sonados han sido el volcado de un coche en el aeropuerto de Barcelona y un posible disparo que está siendo investigado.

¿Quién es la caperuzita roja de esta historia?, como viene siendo habitual, nadie. Vamos a empezar por los malos malísimos de la película, las empresas Uber y Cabify. En el año 2014 Uber intentó penetrar en España con su aplicación UberPop, con la que operaba fuera de la UE. Este intento se vió frustrado por una denuncia de un conjunto de taxistas que alegaban su ilegalidad por usar conductores sin licencia. Cambio de política, giro hacia las licencias VTC (licencias de Vehículo Turismo con Conductor), y por tanto cumplimiento con la legalidad española. Siguiente acusación, “es que no tributan en España”, vamos por pasos, Apple tampoco tributa en España si seguimos esa idea. Las empresas extranjeras tributan en su país de origen (o en el que mejores condiciones fiscales ofrece), pero por sus tiendas, productos o servicios prestados, sueldos de sus trabajadores y un largo etcétera, tributan en España. Uber tributa fuera de España pero Cabify tiene una filial española con la que tributa completamente en nuestro país.

Siguiente parada, los conductores están explotados, pobres gentes, apoyando las VTC apoyas la explotación laboral. Ja ja ja, no, la realidad es que tienen un convenio de trabajadores muy similar al de los taxistas, el sueldo mínimo oscila entre 800€ y 843€ frente a los 817€ de los taxistas y también tienen pluses por antigüedad o nocturnidad. Recordamos también que el sector del taxi se alza como adalid de los derechos de los trabajadores pero luego ataca, vuelca, agrede… . A los que me quieran decir que son una minoría los que atacan les digo que si son capaces de organizarse para bloquear calles, son capaces de organizarse para no ejercer la violencia y que el año pasado ya mostraban este carácter violento.

Seguimos para bingo, “son una plaga que nos quita el pan de la boca”, hay 66.835 licencias de taxi frente a 5.654 licencias de VTC, 13 veces más licencias de taxi. Si bien es cierto que tienen que presionar para que este número no se descontrole, de momento la situación está más que controlada. Lo que no se explica, lo que no sale en las portadas es que durante años ha crecido una burbuja del taxi, los precios de las licencias de taxi se disparaban, eran un valor seguro que crecía cada año y por ello ha sufrido una especulación que a la postre perjudica a los taxistas. Antes un taxista se hipotecaba, compraba su licencia y trabajaba con ella durante los años que le fuera posible y cuando se retiraba conseguía una buena jubilación con la venta de su licencia. Ahora están viendo como estas licencias, que tanto sudor costaron, pierden progresivamente su valor. Los taxistas además lidian con que sus tarifas vienen regulados por las administraciones, lo que les resta competitividad, en el otro lado de la balanza tienen sus ventajas en el código de circulación.

Las conclusiones a las que llego son varias, los taxistas no han sabido modernizarse y ahora entran las prisas cuando ven las orejas al lobo. Esta vez conseguirán ganar la batalla, espero que no a costa de descentralizar la regulación, pero la guerra pasa por adaptarse o morir, no van a conseguir que las VTC se vean limitadas por mucho más tiempo. Y como decía al principio, ahora le toca a los clientes ser la abuelita y a la administración ser el cazador que acabe con esta disputa matando a lobo del egoísmo de ambas partes. Al fin y al cabo homo homini lupus.

 

Anuncios