Después de retomar la franquicia en 2015 con Jurassic World llega la segunda película de la trilogía. En esta ocasión, los protagonistas de la primera película, la Dra. Claire Dearing y Owen Grady, deberán volver a la Isla Nublar para rescatar a los dinosaurios de una nueva extinción por la erupción de un volcán entre el debate mundial de si se deben salvar o no a estas criaturas de su segunda extinción masiva.

La película en sí es entretenida, grandes efectos especiales, golpes de nostalgia mediante referencias a otras películas y chistes malos. Pero la saga se ha desviado mucho hacia el cine comercial apto para niños, para el espectador adulto la trama se sostiene por poco y las situaciones sentimentalistas y las historias secundarias se ven demasiado forzadas. El grupo de protagonistas es muy reducido y se dividen claramente entre buenos, que quieren salvar a los dinosaurios, y malos, que pretenden sacar tajada de la evacuación de la Isla. Al final ninguna sorpresa, los malos mueren y los buenos viven, en ningún momento tememos realmente por su seguridad y los secundarios no tienen carisma suficiente como para que sus muertes nos importen, son gente puesta ahí para que se los coman. Por el medio vemos a Jeff Goldblum haciendo un discurso grandilocuente sobre la existencia de los dinosaurios con tintes apocalípticos y repitiendo demasiadas veces que supone “UN CAMBIO EN NUESTRO MODO DE CONOCER EL MUNDO”, como decía, intentan darle capas a la historia y no lo consiguen. En conclusión, buena película de sofá.

 

6 sobre 10

 

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