Todos tenemos conocimiento de las últimas noticias acerca del supuesto ‘’falso’’ máster de Cristina Cifuentes, quien en la primera comparecencia no ha dejado de negar que en su currículum no existe falsificación alguna, que ella cursó ese máster que la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid oferta; pero la oposición, especialmente PSOE y Podemos han sido firmes a la hora de solicitar una serie de pruebas que aún siguen sin ser mostradas por la presidenta de la Comunidad de Madrid, entre las que se ha pedido el trabajo final de Máster (TFM), el cual asegura Cristina Cifuentes haber realizado pero que no tiene en su poder.

Además de haber comenzado el máster un tiempo después, tres meses, de haber comenzado las clases magistrales, Lorena Ruiz-Huertas, portavoz del grupo político Podemos le ha reprochado que ninguno de sus compañeros de máster le conociera, y que dimitiera, ante lo que la presidenta desde un primer momento ha respondido que no va a dimitir porque ese título es ‘’real y legal’’, a lo que hay que sumar que Ciudadanos no defiende esta dimisión, sino que su portavoz Ignacio Aguado dice que se apostaría por una comisión de investigación (aunque no ha dudado en resaltar que es imposible haber aprobado muchas de las asignaturas cuando entonces era delegada del Gobierno de la Comunidad de Madrid, un cargo que requiere una gran cantidad de tiempo que un máster de ese tipo no ofrece).

Ángel Gabilondo, portavoz del grupo socialista PSOE, ha sido rotundo al dirigirse a la presidenta diciéndole que su intervención en esta comparecencia no ha solucionado ninguna duda, sino que lo que ha hecho es aumentar el malestar de ser mentira que ha aprobado ese máster.

La respuesta del portavoz del PP, Enrique Ossorio, ha sido clara: airear casos pasados de titulaciones de miembros de otros partidos que se había demostrado que no se habían cursado, como fue el caso de la socialista Elena Valenciano que afirmaba tener dos carreras, Derecho y Ciencias Políticas, siendo esto mentira.

Todo este problema tampoco lo soluciona la propia Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ya que por un lado, el rector de dicha universidad, Javier Ramos, asegura que no consta el acta de presentación de su trabajo de fin de máster, a pesar de que en el mismo día que conocíamos esta noticia, el director del máster, Enrique Álvarez, aseguraba que había reconstruido dicha acta por orden del rector. Ante esto, la universidad planteaba la posibilidad de enviar este caso a la Fiscalía con el fin de detectar la verdad, y el hecho por el cual se decidió enviar este caso a la Fiscalía fue el siguiente: Cristina Cifuentes presentó un acta del trabajo de fin de Máster firmado por el tribunal: los tribunales de presentación de trabajos finales están conformados por tres miembros, y una de esos miembros, Alicia López, declaró ante la investigación interna de la universidad que en ese acta, su firma estaba completamente falsificada. Pero ante esta anomalía, hay que sumarle, que un segundo miembro de ese tribunal, Clara Souto, que figuraba como vocal en ese documento, ha afirmado lo mismo, que su firma ha sido falsificada. La tercera persona sería Cecilia Rosado, que por ahora no se ha pronunciado. Además se acaba de conocer que ha dimitido Laura Nuño, subdirectora del Instituto de Derecho Público, que figuraba como firmante de las notas de Cifuentes aunque ella aseguraba en declaraciones a El Mundo: “yo jamás le he dado clase a Cristina Cifuentes, es más, jamás he dado clase siquiera en ese máster”.

A espera de una solución del comité de investigación generado por la Fiscalía, muchos de los grupos estudiantiles de la universidad se han manifestado en contra de lo que algunos piensan que es una trama interna de la universidad, otros afirman que es algo propio del partido al que pertenece Cristina Cifuentes… Lo que está claro es que esto desprende un halo de críticas y visiones negativas hacia la propia universidad, especialmente hacia los servicios de administración de la misma.

 

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