Por favor, entienda a las mujeres, cómo funcionamos y, cómo es el sexo para nosotras. Sí, nos gusta tanto como a ustedes los hombres, pero el problema es descubrir cómo se puede conseguir el placer más íntimo.
El hombre quiere sexo, la mujer quiere amor. El hombre es una estufa de gas, una estufa de leña. El hombre y la mujer tienen prioridades sexuales opuestas, y no hay nada que hacer. En la mujer, el deseo sexual depende del amor que siente, y, sobre todo, del amor que recibe. Somos afectivas.

La mujer tiene dos puntos G; uno en cada lado, y el punto G viene antes de la hora H. La mujer, como receptor de información sensorial, le gustan las palabras. La sensibilidad femenina a lo que escucha es tanta que muchas llegan a cerrar los ojos cuando el hombre susurra palabras cariñosas, tonterías que le gusta. Mientras que el hombre necesita el sexo para expresar sus sentimientos, la mujer necesita sentimientos antes de tener sexo. Por supuesto, la mujer tiene miedo, pero es movida por la sensibilidad, la comunicación y los sentimientos.

Para la mujer el sexo no comienza en la cama. Comienza cuando el hombre se dedica a proporcionar una situación especial, divertida, placentera. Una situación que hace que el sexo vaya más allá de la cama, por ejemplo: para la mujer, el sexo comienza en el primer día, en el cortejo. Para el hombre no. Para el hombre es cuando llega el final del día, vuelve a casa y quiere satisfacer (o no) a su pareja.El sexo para la mujer es el tacto. Tocar es fundamental para la vida. Una investigación hecha por Harow y Zimmerman demostraron que las mujeres o personas con depresión se recuperaban mejor cuando eran acariciadas, y, sobre todo, cuando las caricias son duraderas.

Sin duda, la mujer como receptor es diez veces más sensible que los hombres; da más importancia al toque, al cariño. El hombre, debido a la testosterona, tiene un deseo sexual más acentuado; las mujeres, por el contrario, son más calientes en su excitación; se demoran más para calentarse, ya que para eso necesitan de estimulación, como cariño y palabras afectuosas. La mujer desea más intimidad y proximidad emocional.


Para la mujer, la actividad sexual no parece ser el único objetivo para la satisfacción del deseo.

 

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