Ella se ha colado, se ha metido en nuestras vidas…. La vemos y reconocemos y parece que no entendemos que no debe estar entre nosotros, pero, como una plaga se va extendiendo y va impregnando con su olor muchos de nuestros ámbitos. Y es nueva esta situación??? Pues no, pero debemos tomar cartas en el asunto porque está haciendo estragos. Si hablamos de la VIOLENCIA… y que es violencia: “ es el uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo”. Definición súper clara y entendible; entonces, ¿qué sucede que permitimos que día con día la violencia esté presente en muchos momentos de nuestra vida?.

Por hablar de lo más simple muchas personas al colocarse detrás de un volante sufren una transformación y manejan de manera violenta, a velocidades increíbles (como si los persiguiesen), tocando la bocina apenas otro conductor se tarda al cambiar el semáforo, o peor aún, frenando a último momento en el paso de cebra; y eso sin nombrar la violencia intrínseca del peatón que ni mira la calle porque dice por dentro: este tiene que pararse porque si y yo me lanzo a cruzar.

Y si es en el cole, cuántos niños no están sufriendo el acoso de otros niños por el motivo que sea. Estos niños violentos creen que pueden hacer con este compañero lo que ellos consideren porque se sienten envalentonados porque son los que aplican la violencia y nadie se les revela. Y si revisáramos el fondo de esta situación podríamos descubrir que en algunos casos esos niños violentos sufren en sus hogares de la violencia intrafamiliar: “violencia ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de los miembros contra otro, contra algunos de los demás o contra todos aquellos”. Y es que en la actualidad muchas familias sufren este mal al igual  que si hablamos de violencia de género; no hace falta más que abrir un periódico para leer que una mujer fue asesinada por su pareja. O tener que soportar ver un grupo de desadaptados que todavía se regodean de haber violado una mujer, y esta tiene que sufrir además la violencia de la ley, porque es ella quien tiene que demostrar la violación

La violencia ha tocado lo más importante de una sociedad que es la familia, y es allí donde debemos apuntalar una lucha contra este flagelo. Debemos bajar el nivel de violencia, cuando la reconozcamos en pequeñas cosas y así estaremos contribuyendo a que vaya saliendo de nuestro ámbito. Autoridades, escuela, comunidad y familia deben trabajar en conjunto, poniendo atención en los pequeños detalles y colaborando de cerca para ir recuperando el terreno que la violencia nos ha quitado. Y la ley debe también cambiar para lograr castigar de forma correcta al violento para ir cambiando conductas en otros y en el mismo.

Como en tantas situaciones queda de nuestra parte fomentar el cambio. ¿Estas dispuest@?

 

Anuncios