Durante mucho tiempo no entendía cuál era el verdadero significado de la sexualidad, y, sobre todo, el de la sexualidad femenina. No entendía porque no fui enseñada y como no fui enseñada a comprender la sexualidad, entonces también no pensaba, no la sentía, no la vivía. Y viví muchos años así. No me permitía disfrutar de mi sexualidad femenina.

Y aquí empiezo a escribir, a hablar un poco con vosotros sobre cómo se debe vivir la sexualidad para una misma y no para el resto del mundo.

¿Qué entendéis vosotros por sexualidad? ¿Qué entendéis vosotros por sexualidad femenina?

¿La sexualidad femenina es lo mismo que tener sexo? Desde luego, no me sorprenderé de esta pregunta, ya que sé que muchos piensan de esa manera, sin embargo, habría que empezar diciendo que la sexualidad femenina es mucho más que el sexo. La sexualidad femenina es actitud, seguridad, sensualidad, pasión y placer.

Actitud de levantarse cada mañana y elegir con qué actitud voy salir a la calle. Es la seguridad con la que camino por la vida. Es la sensualidad que transmito. Es la pasión con la que vivo la vida. Es el placer que disfruto de las cosas de la vida. Es la manera en que miro la vida, y, sobre todo, la manera en que me miro a mí misma. Es esta sexualidad femenina la que voy conquistando cada día. Es esta sexualidad femenina la que busco enseñar a las mujeres. Es una sexualidad que empieza dentro de una misma y que se manifiesta fuera de esta.

La sexualidad femenina es la esencia de ser mujer. Sé tú misma, pero de una mejor forma.

Vivir la sexualidad no es lo mismo que tener sexo, sin embargo, no me sorprende este pensamiento, puesto que es así la manera en que hemos sido educados en esta sociedad. La sociedad enseña que para la mujer lo más adecuado sexualmente es ser resuelta, como, por ejemplo:

-Tener orgasmo todas las veces que se mantiene relaciones sexuales.

-Tener que hacer todo lo que su pareja desea, porque si no él va a buscar a otra mujer.

-Si eres una mujer que habla de sexo con sus amigas, no puedes ser una buena madre.

Siempre que iba al gimnasio vestía ropa para hacer deporte y oía muchas veces a mi madre y a mi vecina decir: ¿vas así al gimnasio? Y cuando vestía una ropa más sensual decían: “las personas van a hablar de ti” “No eres una mujer decente”.

Y cuando empecé hablar de sexo con mi madre directamente se hizo la señal de la cruz.

Cuando me conocí y me encontré entendí que la misión de mi vida era ayudar a mujeres, para que estas puedan vivir su sexualidad de la forma que ellas prefieran, sin echar mucha cuenta a lo que socialmente está establecido. Pasamos años siendo educadas como mujeres para no vivir la sexualidad y ahora no sé si está peor, ya que cuando vamos a buscar algo para mejorar nuestra relación encontramos:

– Cómo ser la mejor mujer en la cama en cinco días.

– Cómo tener orgasmos diez veces más.

– Aquellas mujeres que están casadas y mantienen relaciones sexuales todos los días son más felices.

La sexualidad femenina es la manera de verme a mí misma. ¿Tú cómo te ves? ¿Cómo miras tu cuerpo? ¿Cómo aceptas tus curvas? Algunas veces oí: “A los hombres les gustan las mujeres gorditas y de sueños grandes”. Y yo digo: a los hombres les gustan las mujeres que se gustan a sí mismas y a su cuerpo.

Mi sexualidad la vivo principalmente para mí y después para los demás.

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