Era exactamente así como la gente veía nuestra relación: una pareja que tenía una agenda llena de actividades en la iglesia, pero que dentro de casa no hacíamos absolutamente nada, ni mucho menos, relaciones sexuales.

Lo siento, hoy he decidido hablar de un asunto que todavía se considera tabú, y, sobre todo, feo hablar abiertamente. Creo que lo que sucedió conmigo no es algo aislado, ya que es un hecho  completamente extendido en la sociedad, y para colmo, son pocas las personas las que intentan ponerle una solución. Lo más impactante es que cuando no hay relaciones sexuales, el dardo que se lanza siempre es contra la mujer. He escuchado muchas veces oír frases como: “¡Usted es fría!” Y muchas otras expresiones mientras mi pareja se quedaba viendo películas hasta la madrugada.

El sexo ya no existía en los últimos cuatro años. No se permitió ni el sexo oral ni otras posturas, pero para todos estábamos bien. La vida sexual es tan importante como la emocional y espiritual. ¿De qué sirve predicar bien, hablar de misterios, saber teología y ser un hombre machista? He escuchado relatos de esposas de diáconos que el marido más allá de golpear a la mujer, le obligaba a tener relaciones en cualquier momento, incluso, contra la voluntad de la mujer.

Y después de mi separación tuve que lidiar con toda exposición de mi ex (que es pastor) que él hizo de mi intimidad para toda la iglesia y la ciudad.

Me parece tan gracioso esta cosa de ser un pastor dentro de la iglesia y en casa comportarse con las mujeres de otra manera.Es tan pastor que no tiene sexo con su mujer, pero le gusta enviar mensajes picantes por redes sociales. No tiene sexo con su mujer, pero le gusta ver vídeos pornográficos y hacer sexo virtual. El negocio se está estrechando ¿no?.

Después de años sin sexo, sin ser tocada, acariciada y besada (hecho que antes del matrimonio no ocurría) cuidé mi vida sexual y hoy trabajo como Orientadora Sexual.

 

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