Te has preguntado alguna vez ¿Por qué estás aquí? ¿Para qué estas aquí?. Pues si es así te felicito, llegaste a tu conciencia y estas evaluando tu entorno y a ti mismo. Normalmente, y no debería ser lo normal, las personas vivimos en un mundo acelerado que marca hasta los segundos de lo que hacemos o “necesitamos hacer”, sin pararnos a observar todo lo que transcurre, lo que dejamos de ver, de aprender, de experimentar, y hasta de decir.

“ El tiempo pasa muy rápido” me dijo una amiga en estos días, y le pregunte a ella “¿Que es el tiempo?”, su respuesta lógica para ella , pero  muy cómica para mí fue “el tiempo es lo que no tengo para hacer todo lo que necesito”. Conclusión, está inmersa en un círculo vicioso donde una cosa la lleva a  otra y viceversa. Le pregunté si  era feliz. Y me dijo: ¡Claro que soy feliz!… Bueno algo…. Se más específica con tu pregunta, ¿feliz con qué?.

La felicidad no es un estado, la felicidad es la comprensión y aceptación de lo que tenemos y recibimos sin pensar en lo que aún no tenemos o no hemos recibido. Felicidad es estar en paz contigo mismo por las acciones que realizas a diario o por las que no hiciste para no dañar a alguien.

Ser feliz es fácil, es una decisión personalísima que se puede disfrutar en pareja, en familia o en conjunto. Ser feliz no es mostrar las 24 horas del día una sonrisa permanente en tu cara pero si ofrecerla a alguien acompañada de unos Buenos días.  Ser feliz también es  acercarte a aquella persona que necesita a gritos hablar con alguien pero no sabe cómo pedirlo, escucharlo con paciencia y darle tu mano para que se apoye; también ser feliz es callar cuando no tienes nada bueno que decir o que mejorara la situación del otro.

La vida te ofrece opciones: ser feliz o no. Tu escoges…. Y con eso no quiero decir que no habrá problemas, dificultades o retos, pero es nuestra actitud la que puede ayudarnos a resolver o no cualquier situación sin sentirnos tristes o frustrados.

Te invito, a saltar el charco y reírte de haberte mojado. Te invito a entrar en el ascensor y dar los buenos días y si nadie te responde tu sonríe, allí habrás dejado una semilla (alguno se preguntará si estas mal de la cabeza o si fue un mal educado al no responderte). Te invito a detenerte a respirar y observar la naturaleza, la gente, todo. Te invito a sentarte a jugar con un niño ( tu hijo, sobrino o cualquier niño) y regalarle unos minutos contigo, que dejaran en ti una sensación de ingenuidad y ternura y el la seguridad de ser atendido. Te invito a todo lo que puedas hacer que no midas con tiempo sino con momentos de calidad.  Y así cada día estarás dejando algo en alguien y sabrás porque y para que estas aquí… .

 

Anuncios