La palabra WhatsApp proviene de la contracción de “What´s Up”, ¿Que pasa?, que se hizo muy popular en E.E.U.U. por la película Scary Movie.

En el año 2009 Jan Kou, informático que había trabajado anteriormente en Yahoo!, reúne a un equipo con el objetivo de crear una aplicación de mensajería ligera y accesible como alternativa al SMS. Esta aplicación tendría diversas ventajas: gratuita, funciona con pocos datos de internet, sencilla y mensajes sin límite de extensión. Inicialmente esta aplicación salió en iOS y tenía el precio de 1$. Al poco tiempo ya tenían más de 250.000 usuarios y buscaron inversores para comprar más servidores, así consiguieron 10 millones de dólares. En el año 2010 llegan a Android y esto contribuye a que en 2013 sean ya la aplicación más descargada, con más de 400 millones de descargas. En octubre de 2014 Facebook anuncia la compra definitiva de Whatsapp por valor de 21.800 millones de dólares. Actualmente superan los 1.000 millones de usuarios, lo que significa que 1 de cada 7 personas usa la aplicación y el número va en aumento.

Hasta ahí todo muy bien, una historia de éxito pero… si es gratis… ¿De que vive esa gente?.

Para empezar hay que tener en cuenta que el capital principal de WhatsApp son sus empleados, un pequeño número de empleados  muy cualificados y que solo necesitan servidores para que Whatsapp funcione. Por tanto los gastos de la empresa se limitan a una pequeña plantilla y a comprar y mantener servidores. Además dos de sus principios básicos son: no introducir publicidad de terceros y mantener la privacidad de sus usuarios.

En iOS cuesta 1$ descargarlo y en Android se intentó implantar lo mismo con facturación anual pero se descartó rápidamente, por tanto tampoco sacan apenas dinero de esto. En el año 2014 asociaciones de consumidores llevaron a los tribunales en E.E.U.U. a Facebook por la compra de la compañía. Los consumidores temían perder la privacidad de la que gozaban, pues de todos es sabido que Facebook vende información de sus usuarios con fines publicitarios. Finalmente la denuncia se desestimó porque WhatsApp seguiría funcionando como una empresa paralela a Facebook aunque de su propiedad. De nuevo otra manera de la que no sacan dinero.

Ahora sí, ¿Entonces por qué sacan beneficios de la aplicación?, pues ahí van dos razones:

  • Ofertan un sistema por el cual bancos, tiendas, empresas… pueden usar el servicio de mensajería para comunicarse con sus clientes y notificarles compras, transacciones… . Con esto cobrarían a las empresas por este servicio y cuanto más usuarios tenga la app, a más empresas les interesará comunicarse a través de ellos.
  • La otra forma es mediante las inversiones en bolsa, los fondos de inversión compran acciones de la empresa, cuando esta crece o es vendida, como en el caso de la compra por parte de Facebook, reciben beneficios. Cuantos más inversores tenga WhatsApp, más valor tiene y por tanto más seguro es invertir en ella. Básicamente mediante la especulación financiera.

 

Y esto es WhatsApp, de vez en cuando conviene preguntarse cuando algo es gratis por qué lo es. Al fin y al cabo nadie regala nada.

 

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