“Sororidad” … ¿Os estoy insultando? ¡No! No os asustéis. Si nunca hemos escuchado esta palabra y tampoco sabemos su significado, suena bastante a chino. Tranquilidad, ignorar el significado de esta palabra es más normal de lo que podamos creer. Si teníais vergüenza por preguntar qué es, problema resuelto. Vamos a hablar un poco sobre qué es esto de la “sororidad”.

Bueno, técnicamente hablando, la sororidad consiste en la solidaridad entre mujeres en el contexto patriarcal. Para facilitar su comprensión, vamos a analizar la siguiente situación y veremos por qué es tan importante este concepto: Un grupo formado por tres mujeres camina tranquilamente por la calle, hasta que otra mujer se cruza con ellas. Una vez el campo de audición de la mujer que ha pasado ya no alcanza al grupo de las tres mujeres, estas empiezan a hablar:

– M1: Oye, ¿esa no es la mujer de Juan?
– M2: Sí, la que se separó de Alberto hace un año.
– M1: Ay por Dios, ¡un año y ya está casada!
– M3: Sí, ¡encima se separó teniendo dos hijos!
– M1: Claro, como Juan maneja dinero… Vería la casa que tiene y por eso dejó al pobre Alberto.
– M3: Pues con lo lagarta que se le ve… No me extrañaría. ¡Si hasta han contratado personal para la limpieza de la casa! Menudo despilfarre, eso debería hacerlo ella. ¡Sororidad, señoras, sororidad! Aunque este es sólo uno de los ejemplos más comunes con los que nos podemos encontrar, es muy claro. ¿A caso no tenemos las mujeres ya bastante con la opresión patriarcal, que, para colmo, tenemos que alimentarlo nosotras atacando a otras mujeres?

Por eso es tan importante el concepto de sororidad, simplemente, por su ayuda para acabar con las cadenas que nos atan al patriarcado. Engrandecemos el machismo en estas situaciones, porque, como podemos ver en el ejemplo, estamos haciendo uso de perjuicios y sentencias marcadamente machistas. ¿Las mujeres no tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad, sentimientos y vida? ¿No seguimos siendo mujeres después de ser madres? ¿No podemos hacer las cosas por amor, en vez de por interés? ¿Podemos no hacernos cargo del hogar? La respuesta a todo esto es SÍ, PODEMOS Y DEBEMOS, y tenemos que reivindicarnos por ello. Esto nos perjudica gravemente, porque entre nosotras mismas nos estamos abocando al fracaso como mujeres libres. No podemos permitirnos más obstáculos en el largo camino de huida del machismo, y por esta razón hay que tener bien claro el concepto de sororidad. Así que, ahora que ya sabemos su significado técnico e incluso lo hemos visto en la práctica, vayamos un poco más lejos.

“¿Entonces, la conclusión es que no puedo criticar a nadie?” ¡No! Claro que se puede criticar, aunque no sea del agrado de todos, y hay que comprender que muchas personas disfrutan haciéndolo, viéndolo e incluso viven de ello. Claro ejemplo de esto lo son los programas de televisión cuya función se limita a informar sobre la vida de famosos y famosas. Pero, tocando incluso el terreno moral… ¿Es justo criticar a las personas? Pues yo no estoy por encima del bien y del mal, hay tantas maneras de pensar como personas en el mundo, por lo tanto, no puedo dar una respuesta objetiva sobre esto. Pero sí puedo acercarme a una respuesta bastante razonable, aunque de difícil aplicación a la vez.

Podríamos criticar sin hacer uso del machismo, es decir, dejar de referirnos a una mujer como mujer que respeta su rol establecido por el patriarcado, y hacerlo de manera que nos refiramos a mujer con la visión de que es una persona. ¿Sería posible? Yo creo que sí. Tan sólo hay que concienciarse del concepto de “sororidad” e intentar llevarlo a la práctica. ¿Qué debería tener en cuenta? Pues cojamos el ejemplo anterior y modifiquémoslo de manera que deje de ser una crítica machista:

Un grupo formado por tres mujeres camina tranquilamente por la calle, hasta que otra mujer se cruza con ellas. Una vez el campo de audición de la mujer que ha pasado ya no alcanza al grupo de las tres mujeres, estas empiezan a hablar:

– M1: Oye, ¿esa no es la mujer de Juan?
– M2: Sí, la que se separó de Alberto hace un año.
– M1: Hizo bien, siempre hay que tener en cuenta nuestra felicidad. Si era lo que quería,me alegro por ella.
– M3: Sí, encima tuvo el coraje de tomar la decisión y sacar a sus hijos adelante.
– M1: La gente que es capaz de tomar decisiones así, me parece admirable.
– M3: Cierto, ojalá le vaya todo bien, ninguna mujer se merece estar atada a un presente que no quiere vivir sólo porque la sociedad le haga sentir que se siente obligada. ¡Eureka! Has criticado la vida de una persona sin la necesidad de hacer uso del machismo. Hasta suena mejor, ¿eh?.

Partiendo del hecho de que no es lo más correcto tener que meterse en la vida y decisiones de nadie, al menos, si lo hacemos (que parece ser, es inevitable), hagámoslo siempre dejando bien claro que no queremos empujarnos al abismo machista. Y en eso consiste la sororidad, en ser solidarias entre nosotras mismas, en ser conscientes de que nos estamos autolesionando, en saber que podemos hacer las cosas bien. Estoy segura de que una vez aprendemos el significado de esta palabra, siempre que se nos escape el machismo por la boca nos daremos cuenta y rectificaremos. Y es natural hacerlo, no os sintáis culpables; es para lo que nos han educado y para lo que incluso se sigue educando.

Ahora que no ignoramos esto, ¿por qué no lo llevamos al terreno práctico? Quizá haya miedo al rechazo, ese típico “a ver si ahora no se puede ni hablar” o “ya está la feminazi pesada dando la tabarra otra vez”, etc., pero hay que tener bien claro que eso sólo son armas machistas que buscan dañar nuestra autoestima y hacer que pongamos en evidencia nuestra lucha feminista. Mujeres y hombres feministas, llevemos muy lejos (tanto como podamos) nuestros  conocimientos. Nunca dejéis que los comentarios fruto del patriarcado os haga sentir mal, y, si en algún momento os sentís atacadas o atacados por él… ¡Lo estáis haciendo perfecto!.

 

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