Se ha anunciado recientemente la compra de 21st Century Fox por parte de la Walt Disney Company y aunque aún tendremos que esperar un año a que las plataformas antimonopolio den el visto bueno, parece que conseguirán lo que se proponen. Tengo sentimientos encontrados, por una parte Disney es una gran franquicia que posee el dinero suficiente para llevar a cabo grandes producciones y ahora poseerá también los derechos, pues con Fox conseguirá los de la saga X-men, Avatar, el planeta de los simios…

Pero Fox no es el inicio, sino el fruto de un crecimiento exponencial mediante la absorción de otros titanes del entretenimiento. Fundamentalmente voy a destacar 3, en el año 2006 adquirieron el estudio Pixar, un referente de la animación y cuyas películas han acompañado a varias generaciones con títulos como Toy Story, Buscando a Nemo, Los Increibles… . El 1 de enero de 2010 adquirieron Marvel Entertertainment, lo que les abre el rico universo de Los Vengadores, que ya va por las 17 películas a falta de que estrenen otras 2 en 2018. El 30 de octubre de 2012 nos sorprendió otro gran pelotazo, Disney compraba Lucasfilm y anunciaba una batería de 6 películas, una trilogía, episodios VII,VIII y IX y tres spin-off. La mayoría de los fanes esperaron con ilusión y recelo la salida de estas películas, significaban un relanzamiento de la saga, que desde 2005 sólo había tenido una película de animación y varias series también de animación.

En el año 2015 se estrenó el episodio VII, fue un poco flojo, repitieron dinámica de otras películas, una gran estrella de la muerte, y solo presentaron a los personajes de la nueva trilogía. La aparición de viejos conocidos como Leia, Luke y Han Solo, salvaron la película dándole ese toque de nostalgia. Entonces tocaba un año de descanso, spin-off de Rogue One, y cumplió, cumplió de sobra, un argumento más fresco, un nuevo enfoque, el toque más dramático. Además de un carismático reparto que al no estar encorsetado por la continuidad de una trilogía lo dió todo para que fuera una gran película. Cuando parecía que se les habían agotado las ideas fue como un soplo de aire fresco y nos dió esperanza para el episodio VIII.

Y el pasado 15 de diciembre estrenaron la nueva película, y resultó que estaba podrida, putrefacta por Disney, que está estandarizando sus películas para llegar al gran público, a sus fieles niños que solo quieren ver animales monos, bromas estúpidas y mucha epicidad, sobre todo eso. Y esque la película en principio tiene un mejor argumento que el episodio VII pero los detalles la destrozan, personajes inútiles, bromitas más del estilo de guardianes de la galaxia que de una saga con un poco más de seriedad… . Por no hablar de unas evoluciones de personajes somníferas y predecibles salvo alguna excepción como es el caso del personaje al que encarna Benicio del Toro. En conclusión, una buena idea pero mal ejecutada.

Normal que haya gustado al gran público, está hecha para ellos. No hace mucho, saliendo de ver Rogue One, un amigo me comentó decepcionado que no le había gustado la película, para mi asombro el argumento fundamental era: “no he visto ninguna espada láser”. Ir a ver Star Wars por las espadas láser es como ir a ver fútbol por el color de la bola o Harry Potter por las varitas.

Lo que más miedo me da es que Disney siga haciendo películas estandarizadas para los grandes públicos y no para los fanes, que en estas grandes sagas no son pocos, y se pierda esa rica diversidad que nos ha dado el cine.

 

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