El candombe a como lo conocemos en la actualidad tiene sus orígenes en la comunidad afrodescendiente de Uruguay y es mucho más que una danza o un estilo musical.

En el año 1743, los esclavos africanos comenzaron a llegar a Montevideo para dedicarse a diferentes tareas de la economía colonial, este desarraigo de sus tierras no les impidió traer con ellos sus tradiciones y rituales. Allí se encuentra el candombe, una de las expresiones culturales religiosas más importante y significativa en la época de la esclavitud.

Mediante el sonido de los tambores llamaban sin previo aviso al resto de sus compañeros y se reunían para participar de la comparsa. Allí con su música y danzas se conectaban con sus raíces en África, aunque solo tenían permitido juntarse los Domingos en la noche, en Año Nuevo, Navidad y otras celebraciones religiosas. El ritual se presenta como una resistencia frente a los procesos de dominación, siendo el único momento en donde se sentían libres al alejarse por un rato de la realidad  en la que vivían. También era una forma de preservar la tradición frente a las adversidades  y conflictos que tuvieron los africanos para insertarse en la sociedad.

A principios del S XX el candombe empezó a realizarse también por algunos descendientes africanos y otros pobladores del lugar en barrios de Montevideo donde surgieron los ritmos que conocemos hoy en día. En esta época podían realizarse en libertad.

En la actualidad es considerado Folklore uruguayo y patrimonio cultural, como una forma de homenajear a los negros esclavos y a su incesante lucha por la preservación de su cultura y el respeto de sus derechos.

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