Un padre de familia, encarnado por Jordi Sánchez, vive distanciado de sus tres hijos debido a su carácter retrógrado e intransigente. Obligado por María, su mujer, accede a cenar con sus hijos y las parejas de estos, que son la encarnación de todo lo que odia, su hija mayor está casada con un independentista catalán, la mediana sale con un joven hippy y el menor, que es homosexual, quiere casarse con su novio Eneko, vasco y de origen senegalés. Tras la repentina muerte de María, padre, hijos y parejas deberán ir hasta Sanlúcar a esparcir las cenizas de la madre.

 

La película resulta una comedia un poco floja por algunas situaciones un tanto dantescas y por ser, a mi parecer demasiado previsible por su estructura clásica, diferencias aparentemente incorregibles, conflicto y solución, todos felices. Los actores no están mal salvo por David Guapo, que, aunque es un buen cómico, es un actor bastante medriocre, a mi parecer. David Guapo se suma a esta peligrosa tendencia de cómicos de standup que saltan a las películas de comedia y fracasan, pues no es lo mismo actuar que hacer monólogos. Aun así está bien para pasar una tarde de domingo con esta comedia ligera.

 

5 sobre 10

 

 

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