Genocidio(según la rae): Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

El más conocido es el perpetrado por las autoridades nazis contra los judíos antes y durante la segunda guerra mundial, el Holocausto, y que se cobró aproximadamente 6 millones de víctimas sin contar otros grupos étnicos, sociales e ideológicos. Pero 30 años antes, en el Imperio Otomano, en lo que hoy llamamos Turquía, se produjo una eliminación sistemática de entre 600.000 y 1.800.000 personas y una deportación y exilio forzoso de otros 2.100.000 armenios, casi la totalidad del pueblo armenio fue deportado o asesinado.

Todo comenzó con el sultán Abdul Hamid (1876-1909). Entre 1884-1896 son masacrados aproximadamente 300.000 armenios. Con el derrocamiento del sultán y la llegada al gobierno de los Jóvenes Turcos parecía que este exterminio iba a concluir pero su radicalización entre 1908 y 1915 demostró que no había hecho más que empezar. Entre el 23 y el 24 de abril de 1915, 650 dirigentes armenios en Constantinopla fueron encarcelados y ejecutados. Desde ese momento en todas las poblaciones armenias se comenzó a ejecutar a todos los varones mayores de 15 años dejando tan solo mujeres, niños y ancianos condenados a vagar hacia el exilio hacia el desierto de Siria. A los ejecutados se sumarían los muertos por asesinatos, inanición, enfermedades… .

A pesar de que el gobierno turco, sobre todo a partir de 1920, negase este hecho, testimonios y datos recabados por organismos internacionales demostraron que fue un hecho premeditado destinado a eliminar al pueblo armenio por no renunciar a su cultura. Tras la paz de París y la descomposición del Imperio Otomano, Armenia se constituyó como un país soberano y las potencias aliadas ayudaron a volver a los exiliados a este nuevo país, destacando a la armada francesa a las costas de Cicilia para mantener la paz. Poco después las tensiones entre las potencias vencedoras y el interés de estas por ganarse al gobierno de la nueva Turquía, provocaría que el apoyo francés se retirase dejando a los armenios a su suerte, lo que, a la postre, traería más matanzas.

Este, como muchos otros hechos de la historia, no merece ser olvidado, pues siempre se ha dicho que hay que aprender de los errores de la historia. El problema aparece cuando se ignora parte de esa historia.

 

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