Aunque ha pasado más de un año para la víctima, el traumático suceso ha vuelto a tomar las riendas en los medios. Lo cierto es que todos deberíamos salir de fiesta y volver a nuestras casas sin haber sido violadas en un portal, pero, por desgracia, aquella chica de 18 años tuvo que cruzarse con parte de los desgraciados miembros de “la manada”. Estos energúmenos, desde que están en prisión preventiva, han intentado echar mano a cualquier excusa machista para poder salir impunes de este crimen, como han llevado haciendo desde el primer antecedente hasta el último de los que constan en sus expedientes.

Desde contratar a un detective para verificar que lleva una “vida normal” hasta decir que el acto sexual fue consentido. Es equivalente la cantidad de machismo que les sale por la boca a esos deshechos humanos, a las veces que parpadeamos al día. Sus caras, sus nombres y sus hazañas navegan por la red a una velocidad vertiginosa, y el descontento social hacia esta banda criminal es bastante notable. No esperaba menos, aunque sí más por parte de la justicia. Estos tipos, que tan valientes fueron antaño, cometiendo crímenes, por primera vez se ven con los cojones de corbata por cometer una agresión sexual.

Seguro que les jode más el hecho de estar entre rejas por violar a una chica, que haber sido encarcelados por posesión de drogas o robo. Esto no es una venganza, es una consecuencia, y tengamos en cuenta que, aun así, las heridas de la joven no van a ser sanadas con el encarcelamiento de sus violadores. Ni ahora, ni nunca.

La Fiscalía pide 22 años de prisión para estos criminales, pero si algo de injusto hay en esta historia, además de la violación, es que no vamos a ver cómo se pudren esos malnacidos en la cárcel.

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