Un programa genocida que alcanzó su máximo punto en la primavera del año 1942, fue el causante de la muerte de aproximadamente once millones de personas donde solo seis millones eran judíos pero también incluyeron al menos un millón de niños inocentes que su único pecado había de ser el hecho de nacer en una religión que ni ellos mismos habían elegido. Existe una línea de interpretación sobre el porqué se tomó la decisión de asesinar en masa a los judíos la cual ha sufrido una gran variedad de cambio desde el acontecimiento hasta el presente. Años después de terminada la guerra un teniente coronel de la “Escuadras de Protección” (también conocida como la SS) que fue el responsable directo de los distintos campos de concertación alemanes, principalmente en Polonia menciono que su superior le había comunicado una orden directa de Adolf Hitler donde indicaba que se debían exterminar físicamente a los judíos.

 

Sin embargo, a través de los años estas declaraciones han sufrido modificaciones, como fue en el año 1977 donde un historiador dio un giro a versión de los hechos e indicó que el fallecido mandatario no había dado ninguna “orden exhaustiva de extermino general” sino que fue a raíz de los diversos problemas que surgían de la deportación lo que motivó a los dirigentes nazis a iniciar los asesinatos en las regiones que se encontraran bajo su mandato. Esta versión sería respaldad en el año 1983 cuando se insistió nuevamente que no fue Hitler el responsable directo de las muertes, aunque tampoco se le exonera totalmente de la responsabilidad debido a que él conocía y aprobaba todo lo que sucedía. Es improbable de que pudiese tener conocimiento absoluto de los sucesos ya que estos surgían de los fragmentados procesos de la toma decisiones del nazismo los cuales se permitían las iniciativas individuales.

 

En los últimos años no se ha encontrado ninguna orden oficial de Hitler que lo relacione con el Holocausto y es por ello que la historiografía se ha decantado por la idea de que nunca se llegó a tomar una decisión única y especifica de matar a cada judío en Europa. Debido a esta y otras más razones los historiadores no han llegado a ningún acuerdo claro en relación al grado de la intervención de Hitler, pero si de que las dificultades radicaron en su estilo de liderazgo el cual se considera muy poco burocrático y que desde el inicio de la guerra, fomento al secretismo y el encubrimiento al transmitir sus órdenes y deseos solo de forma verbal.

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