En un par de meses acabará el 2017 y esto significa que nuestra casa cumple otro año más. Sinceramente no sé cuántos años van ya, bastantes sí, pero no los suficientes. Yo hace muy poco que estoy aquí y tengo claro que dentro de nada ya no estaré. Pero tú seguirás mi camino, bueno tú y todos los que vengan detrás. Nosotros somos algo insignificante para nuestro hogar, somos como un simple trazo en un cuadro o un píxel en una fotografía. No parece que seamos importantes, pero si faltásemos descuadraríamos algo, por muy insignificante que fuese, algo ya no sería igual. Pero me he dado cuenta de que actuamos como si fuésemos lo más importante, como si todo girase en torno a nosotros, estamos actuando de forma egoísta. Todos. Tratamos a nuestra casa, ella que nos ha dado tanto, como si no fuese importante, como que sin ella podríamos vivir perfectamente.

 

Nos da igual maltratarla, hacer sufrir, llorar, no nos importa que nos esté pidiendo auxilio desesperadamente, nosotros hacemos oídos sordos y seguimos con nuestras cosas. Ella es la parte fundamental por la cual nosotros estamos aquí y se está rompiendo, desquebrajándose poco a poco. Cada vez que actuamos de forma egoísta la estamos matando sin darnos cuenta. Debemos actuar y ayudarla salir de ese agujero negro que parece que no tiene fin, ese que cada vez se va haciendo más grande y que poco a poco la está consumiendo, y lo peor de todo es que nosotros estamos viendo cómo se hace con ella y no somos capaces de ayudarla.

 

No sé tú, pero yo quiero rescatarla, quiero ser ese trazo en el cuadro que sí, no es fundamental, pero desde luego es importante. Quiero que mi casa, la tuya y la de todos siga cumpliendo años y que nunca deje de hacerlo por más que yo no pueda estar aquí con ella para celebrarlo. Pero para que eso sea posible necesitamos responder a esos gritos desesperados de ayuda, a actuar además de sentir lástima cuando vemos desquebrajarse las placas de hielo de los polos. Que aprendamos que los mares y los océanos no son nuestros vertederos particulares, que no podemos ir matando animales para nuestro disfrute o cazarlos y venderlos en el mercado negro.

 

Tenemos que darnos cuenta de que no podemos arrasar con los bosques para construir más y más, recapacitar y saber que todo lo que tiene nuestro hogar es esencial. Y es que nosotros no hemos nacido sabiendo perjudicar a nuestra casa, nos han enseñado. Hemos tenido tiempo de hacer que todo cambiase y que ella no llegase al punto tan crítico en el que se encuentra. Pero ya nos estamos quedando sin tiempo, apenas hay. Estamos en un momento en el que o actuamos o veremos cómo termina de morir. Tenemos que aprender a prescindir del plástico, envases y demás porquerías que lo único que hacen es enfermarla más. Respetar la flora y la fauna tan bella que tiene, a decidir reducir la cantidad de mierda que expulsan las fábricas, coches, etc.  

 

Y es que yo no quiero que ella termine aquí su vida y nosotros y solo nosotros somos capaces de que nuestro hogar siga su camino. No quiero que muera, ella, que nos ha dado tanto, todo.

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