Mañana es 1 de octubre, sería otro día más si no fuera por el asunto que nos tiene cansados a todos, Cataluña. Una vez más me siento hastiado por el inmovilismo del gobierno central y la catetada de querer hacer más fronteras en una Europa que debería ir hacia la unidad. Como un profesor me dijo una vez: “el nacionalismo es como las tópicas películas de amor americanas, chico está con chica, chico deja a chica, chico quiere volver con la chica porque se equivocó”.

En cosa de un mes se han posicionado dos contendientes, o estás a favor o estás en contra, para mucha gente sólo existe una forma de clasificar la sociedad, amigos o enemigos. Personalmente no quiero que se independicen pero si creo que deberíamos salir con todas esas banderas, y no a reivindicar lo españoles que somos, ni a pedirles que voten no, deberíamos ir a pedirles cuentas a este gobierno y los anteriores. El gobierno central lleva siendo la mayor fábrica de independentistas desde hace años y han creído que obviar el problema era una solución pasable, al fin y al cabo para muchos políticos los planes solo llegan hasta ganar las siguientes elecciones. Ahora quieren elegir democráticamente y en vez de conseguir soluciones hacen que sea un referéndum con cada vez menos garantías.

Lo que ha pasado en el último mes me ha parecido lamentable, estamos persiguiendo urnas y papeletas, no digo que esta consulta sea legal pero ponerse a perseguir cartón deja una imagen de totalitarismo penosa. Poner soluciones en contra ahora es un error, parecía buena idea usar a la policía y el sistema judicial para acabar achantando a los independentistas pero lo que ha pasado es que se han puesto en contra también a los que no lo son. La ciudadanía y los medios no nos hemos quedado atrás, banderas en los balcones, despedir a la policía y guardias civiles como si fueran héroes que van a la guerra… y mientras los medios sacando pecho de que españolitos somos todos, en fin, lamentable. Y avasallar a los cuerpos del estado, que están haciendo su trabajo, tampoco es la mejor forma de calmar los ánimos. Porque todos son los más demócratas pero odian a los que piensan diferente y los acusan, unos de sedición y otros de dictatoriales.

El señor que vive en el Carrer del Clot en Barcelona y el señor que vive en la Calle Ermita en Soria probablemente solo quieran un poco de tranquilidad, mantener el trabajo y que sus hijos estudien bien, ir de vacaciones en verano a la playa y seguir quedando los miércoles para ver la Champions. Mañana votarán o no, solo sé que espero que todos hagan uso de esa madurez de la que se jactan.,

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