Con el acto de clausura de este pasado viernes se daba por finalizado el Congreso Anual de Biotecnología o por sus siglas “BAC”. Un congreso que comenzó con unos cursos para aquellos con ganas de ampliar su formación y que continuó con unas ponencias que dejaron claro, una vez más, la importancia de compartir conocimientos. León tuvo pues, durante el congreso, el honor, no solo de acoger a grandes ponentes (entre ellos el Premio Nobel de Medicina Harald zur Hausen) sino de hacer coincidir el décimo primer congreso con la celebración del décimo aniversario de la Asociación de Biotecnólogos de León (ABLe).

 

Si me preguntasen cuál ha sido la conclusión que he sacado de toda la información que se me ha transmitido, sería un verbo: divulgar. Esta acción debería ser ahora y más que nunca uno de los objetivos principales de la ciencia contemporánea y futura, ¿Por qué? Porque corremos el peligro de que si no lo hacemos caigamos en la estupidez, alimentada de la más pura desinformación, algo peor que la antigua y aún presente ignorancia, alimentada por el desconocimiento.

 

Hoy y ahora toca ser crítico con uno mismo, compañeros. Congresos como el de biotecnología son fuente de conocimiento, pero sobre todo de información honesta y leal, ¿Hasta que punto? Hasta el punto de ser capaz de pagar por las ponencias y cursos, idea regida por la lógica del mundo materialista en que vivimos. También el hecho de que en la ciencia contemporánea se hable de interdisciplinariedad y luego la mayor parte de los asistentes sean Biotecnólogos, me entristece. Entiendo que es un congreso de Biotecnología, pero muchos de los ponentes no eran biotecnólogos y ellos mismos insistían en esa idea que tanto resuena en aquellos que miran al abismo que hay entre la universidad y tu futuro: “Nunca sabes por donde te va a llevar la vida”. Me hubiese gustado ver a más gente de otras carreras, planteándose entrar en nuestro mundo por otros nuevos caminos. Entiendo también que en un mundo regido por el más estricto lenguaje se hace comprensible esta situación. El hombre se adapta al mundo en el que vive, aunque con nuestro conocimiento siempre podemos cambiarlo ¿Estaremos de acuerdo en esto?.

 

Me adaptaré, pero solo para poner fin a mi discurso y diré que desde mi perspectiva ha sido una oportunidad única, que León y su Universidad han revivido en estos meses de caluroso verano. Espero que este congreso dé pie a más y mejores experiencias donde uno puede aprender y conocer mejor su mundo y como funciona.

 

 

 

Por Juan José Vidal Nuñez

Anuncios