Durante la semana pasada hemos presenciado una moción de censura por parte de Podemos, la tercera en lo que llevamos de democracia, ha supuesto según sus impulsores un antes y un despúes, pues “abre el diálogo con el PSOE para pactar una futura moción”. Por lo visto lo que no consiguieron pactar, durante diez meses de diálogo sin gobierno, podría llegar a buen puerto ahora con mismos actores, un Pedro Sánchez que ha recuperado la confianza de los afiliados al PSOE y un Pablo Iglesias que también consiguió imponerse en Vistalegre. Al margen de que resulta poco creíble que, con esta política inmovilista de los partidos, se llegue a un pacto, este debate ha perpetuado el espectáculo penoso que es el Congreso.

 

Si bien ya deberíamos estar acostumbrados a un Congreso aburrido y burocratizado, lejos de los dinámicos modelos anglosajones, a lo que nos estamos habituando es al patio de colegio que acaban resultando los debates. En esta ocasión, 18 horas de espeso debate, algunas intervenciones de más de una hora llevaban al hastío incluso a los medios de comunicación. Ya no sorprende que en el telediario de Antena 3 se dedicasen unos segundos a hablar de las veces que Pablo Iglesias había bebido agua, evidentemente era lo más interesante y sobre lo que había que poner el foco. Esta moción nos ha regalado joyas como el rifirrafe entre Celia Villalobos e Iglesias, los continuos gritos, interrupciones, insultos… En conjunto, una reunión que se asemejaba más a la elección de delegado en quinto de primaria, que a un ejercicio parlamentario.

 

Si volvemos atrás en el tiempo, cuando el bipartidismo dominaba el congreso, y tan solo unos pocos escaños de grupos nacionalistas y el grupo mixto nos recordaban que había más partidos que PP Y PSOE, veremos a dos partidos discutiendo quién es más corrupto, quién ha tomado peores decisiones… Con la llegada de Podemos y Ciudadanos se podía albergar una esperanza de regeneración, de un diálogo más fluido y de una búsqueda de soluciones. Pero no, eso no ha sucedido, volvemos a lo de siempre, que si tu eres corrupto, que si el es peor… Vamos a ver, yo ya sé que el PP tiene casos de corrupción y que lo fundaron ministros del franquismo, que el PSOE también tiene casos de corrupción y que tuvieron algo que ver con los GAL, que Podemos tiene dudosos vínculos con Venezuela y que Ciudadanos es el Hacendado del PP. Pero como ciudadano espero soluciones, no a 350 personas tirándose pullas, para eso voy a tomar unas cañas con mis amigos un sábado cualquiera.

 

 

En conclusión, como dijo Rajoy, “cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor mejor para mí el suyo beneficio político”.

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