Si es por capacidad de trabajo, nadie cuestionará que Luis Enrique es uno de los hombres más cualificados para entrenar al Barça. Si es por compromiso con el club, tampoco nadie podrá cuestionar sus colores. Sin embargo, en el legado de Lucho sí que se encuentran puntos más vulnerables, especialmente, como relaciones públicas y gestor de una plantilla de cracks. No obstante, también es justo reconocer los méritos que ha ido acumulando en estas últimas temporadas.

     “No es fácil juntar a tres estrellas y que estas funcionen”, decían los más escépticos. “La sombra de Guardiola es un lastre para el que venga después”, comentaban otros. Todos tenían razón en parte y, aun así, ha logrado salvar el tipo y algo más (8 trofeos de los 10 en juego). Evidentemente, los títulos y la sensación de hegemonía futbolística se han recuperado en gran parte. Puede que el fútbol del equipo de Pep quede muy atrás; pero con una delantera de ese calibre, quizá no hagan falta los alardes de antaño en el dominio del juego (algo en lo que estaban doctorados el trío Busquets-Xavi-Iniesta).

     Actualmente, el Barcelona es un club en manos de los jugadores. La autogestión se ha impuesto frente a una directiva encharcada en problemas judiciales y un entrenador en guerra con el mundo.

     Con la remontada frente al PSG muy cuesta arriba, Luis Enrique ha resuelto la gran duda, el run run que se venía comentando por la Ciudad Condal desde hace meses. Anunció su despedida en la rueda de prensa tras una goleada que daba el liderato a su equipo. No pretende seguir ni alargar una etapa que ya daba por finiquitada desde hace meses.

     A nivel deportivo, el equipo se encuentra con posibilidades reales de lograr un doblete que culminaría una etapa en la que se han mantenido las constantes del club en los últimos años: mucho lío en los despachos pero éxito en el césped. Luis Enrique es uno de los principales responsables de lo segundo, algo que se le reconocerá con una mejor perspectiva dentro de unos años.

     En todo caso, Lucho se ha mantenido fiel al espíritu de Guardiola: una retirada a tiempo es una victoria. Que pase el siguiente.

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