Hace ya poco más de 23 años que un empresario gijonés, José Fernández, se convirtió en el máximo accionista del Real Sporting de Gijón, y con ello, comenzó el inicio de una nefasta gestión que aún perdura en su ya tercera década al frente de la dirección del equipo asturiano.

     Y es que todo empieza en el año 1992, cuando el Consejo Superior de Deportes obliga a todos los equipos con deudas -la gran mayoría- a reconvertirse en Sociedades Anónimas Deportivas. Tras esto, se avecinaban aguas revueltas en el Sporting, que se ve envuelto de nuevo en una crisis económica que le lleva a disputar por última vez la copa de la UEFA, donde cae en dieciseisavos frente al Steaua de Bucarest. El Real Murcia fue el único caso de incumplimiento de la obligación al no reconvertirse en el plazo fijado, lo que le supuso el descenso de categoría de Segunda a Segunda B. El caso es que en este momento de crisis en Gijón aparece por primera vez la figura de José ‘Pepín’ Fernández, dispuesto a “poner les perres” y salvar al club. En una Junta General de Accionistas celebrada el 12 de noviembre de 1994 José Fernández se convertía en el máximo accionista de la entidad rojiblanca al aportar 222 millones de pesetas, equivalente por aquel entonces al 52,85% del capital social.

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     La situación deportiva del club era de un equipo bien asentado en primera, y tras la llegada de Fernández a la presidencia ese mismo año, este aseguró que “solo un terremoto nos bajaría a Segunda División”. Sin embargo, a finales de 1997, este personaje dimite como presidente ante las presiones por los malos resultados y tiene que ver como el Sporting desciende con tan solo 13 puntos. Ridículo histórico. La mala gestión de la familia Fernández persiste y el Ayuntamiento de Gijón sale al rescate, por partida doble, para salvar al club ante la inminente desaparición. La primera vez en 1999, con un patrocinio de 50 millones de pesetas anuales durante cinco años. La segunda en 2001, comprando la Escuela de Fútbol de Mareo -lo mejor que tiene el Sporting- y todas sus marcas por 1.525 y 500 millones de pesetas respectivamente. En mayo de 2005 se declara por vía judicial la suspensión de pagos del Sporting, cuya deuda roza los 60 millones de euros. Esto estuvo a punto de costarle su puesto a la Junta Directiva, sin embargo, los administradores nombrados por el juez determinaron que el caos económico se debío “a algo fortuito”, por lo que se les permitió continuar al frente. Tras el concurso de acreedores la deuda se reduce a algo más de la mitad -35.800.000 euros- para el año 2007.

     Gijón anímicamente lo estaba pasando muy mal, pues su equipo respiraba un ambiente de pesimismo. La
temporada 2006/2007 es la peor de la entidad rojiblanca en toda su historia: decimotercer puesto y ya serían 10 temporadas seguidas en el infierno de Segunda. Pero en ese contexto había aparecido una persona que reviviría al sportinguismo, Manolo Preciado. Aunque en esa primera temporada no fueron las cosas nada bien, en su segunda temporada -2007/2008- al frente del banquillo sportinguista logra un gran inicio, encabezando la clasificación durante varias jornadas con un equipo que combinaba jugadores de Mareo -Luis Morán, Canella, Pedro, Michel…- con otros experimentados en la categoría -Barral, Diego Castro, Kike Mateo, Bilic…-. Al termino de la campaña, el Sporting celebraba el ansiado ascenso y regresaba a Primera 10 años después. Este ascenso supuso un balón de oxígeno a un Sporting al que le acechaba la desaparición, pues los derechos televisivos permitirían a la directiva terminar poco a poco con la “deudona”, hasta tal punto que Fernández admitió que al Sporting le bastarían 4 años en Primera para alcanzar la “deuda 0”. La premisa se cumplió, el Sporting aguantó 4 años en la élite del fútbol español, hasta el año 2012. Sin embargo, algo había fallado en los cálculos del máximo accionista, pues la deuda aún continuaba ahí y no iba a dar más que quebraderos de cabeza.

     Tras dos años en Segunda sin conseguir el ascenso llegaba la temporada 2014/2015, que empezaba de la peor manera. Javier Tebas -presidente de la Liga de Fútbol Profesional- sanciona al Sporting impidiéndole fichar jugadores por impagos con Hacienda. A ello hay que sumarle las bajas de jugadores claves de la campaña anterior como Scepovic, Lekic, Bustos o Canella. Esto obliga a reinventarse al Sporting y a tener que tirar de cantera, principal filosofía del club, ante la falta de efectivos. Con el objetivo de la permanencia se preveía que iba a ser la temporada más importante del club extradeportivamente, pues estábamos al borde del abismo. A pesar de todo, una plantilla -la más joven de la categoría- liderada por el ‘Pitu’ Abelardo, un entrenador de la casa y gran conocedor de la cantera, logra un ascenso milagroso con tan solo dos derrotas -frente a Betis y Valladolid- en las 42 jornadas disputadas. Durante esa temporada se sucedieron varias protestas por parte de los aficionados rojiblancos pidiendo la dimisión de la directiva y del consejo de administración y reclamando el accionariado popular. Ante tales presiones, la familia Fernández admitió que la puerta estaba abierta a posibles compradores del club y, a mitad de temporada, los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de que empresas y fondos de inversiones realizaban ofertas para comprar sus acciones. Sin embargo, los meses se fueron sucediendo y todo quedó en nada. Volviendo a lo deportivo, este “Sporting de los guajes” había salvado al club, pues de no haber logrado el ascenso no se habría conseguido el dinero suficiente para pagar uno de los plazos de las deudas que tiene la entidad con Hacienda.

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     La alegría del ascenso calmó la tempestad en Gijón. Sin embargo, Tebas nos volvía a azotar: otra temporada sin permitirnos fichar, solo incorporar cesiones -Sanabria, Halilovic y Mascarell en verano; Vranjes y Lichnovsky en invierno- que junto con los “guajes” lograron otro milagro: la permanencia.

     Y cuando deportivamente se veía un buen proyecto de futuro con gente de la casa, todo se echó a perder. Algunos de los pilares de este equipo terminaban contrato en junio de 2016, caso de Jony, Bernardo y Luis Hernández. El club, ya con Javier Fernández -hijo de José Fernández- como nuevo presidente tras la dimisión de Antonio Veiga, en lugar de ofrecerles un contrato equivalente a lo que aportaban deportivamente, les ofreció contratos vergonzosos que ni de lejos estaban a su altura… y pasó lo que pasó, que fuera les ofrecen mucho más. Málaga, Middlesbrough y Leicester fueron sus destinos. La gente no se lo podía creer. ¿Cómo pueden dejarlos escapar gratis? ¿Cómo vamos a crecer sin nuestro mejor jugador y nuestros dos mejores defensas? Pero esto no era nada nuevo. En el año 1997, Julio Salinas, máximo goleador del Sporting, recibe una suculenta oferta de China. Según relata el propio jugador, se lo comentó en broma al club, que no puso ninguna pega ni interés en intentar convencerle para que se quedara. Al no sentirse valorado Salinas cogió y se marchó, como era de esperar, no sin antes despedirse de la afición mediante una carta -pues era un jugador muy querido- y de los Ultra Boys. Otro precedente más reciente fue el de Diego Castro. El gallego, también máximo artillero del conjunto gijonés, finalizaba su contrato en 2011 tras 5 temporadas. Desde el club tampoco se le valoró como debía y no se le ofreció un contrato a la altura, por lo que se marchó gratis al Getafe. Ante esto, a José Fernández se le preguntó el por qué de su no renovación, a lo que respondió diciendo que “Diego Castro no es Di Stefano”. Vergonzoso.

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Javier Fernández

     A las marchas de Jony, Bernardo y Luis también hay que sumarles la de Alberto, los cedidos y los canteranos Guerrero, Alex Menéndez y Alex Barrera, que también terminaron contrato y no entraban en los planes de la dirección deportiva. El club realiza 13 fichajes en verano, la gran mayoría a coste cero. Tras ello, Javier Fernández anuncia que el Sporting inicia un “crecimiento sin retorno”. Fichajes que en un principio ilusionaron a un servidor -Moi Gómez, Victor Rodríguez, Amorebieta, Burgui…-, a la larga han terminado decepcionando al no mostrar el potencial que tienen. El inicio fue esperanzador: victoria frente al Athletic en casa, empate con el Alavés fuera y de nuevo victoria en casa frente al Leganés. 7 puntos de 9 posibles hacían soñar a la afición con algo más que conseguir la permanencia, y parecía que la premisa de Fernández se podía cumplir.

     Pero de pronto todo comenzó a caer en picado tras una dolorosa derrota frente al Atlético de Madrid en un pésimo partido. A partir de ahí se encadenó una racha de 9 partidos más sin ganar. Y tras volver a la senda de la victoria con una goleada al Osasuna en casa de nuevo otra racha negativa, que supuso la dimisión de Abelardo y la llegada de Rubi. Pero la realidad es que el año pasado, con un equipo de guajes, a estas alturas llevábamos 23 puntos, dos por encima del descenso y siete más que esta temporada. Y la directiva no entiende que “el consejo SÍ mete goles” -no como José Fernández declaró en 1996 y el consejero Fernando Losada repitió este año-, que puede que hayan hecho algo mal, que ese “crecimiento sin retorno” no se va a cumplir, que puede que bajemos de nuevo a segunda. Que de lo que al principio nos quejábamos, la sanción de Tebas, ahora nos lamentamos por no haber sido mayor, y que al equipo no le quedara más remedio que continuar con los canteranos. Porque aunque no tengan el nivel de los nuevos se dejaban la piel en el campo, corrían y sentían el escudo, y eso era lo que ilusionaba a la gente, ver como honraban esa camiseta rojiblanca que tanto sentimos. La temporada no sé como acabará, pero descendamos o no esto no puede seguir así, porque un club grande necesita una gestión decente.

      A lo largo de todos estos años, al consejo de administración, liderado por la familia Fernández, no les cuadran las cuentas en las juntas de accionistas, hecho que año a año se repite. Además, hay que añadirle que en la partida de “servicios de profesionales independientes” se encuentran cifras muy elevadas e inexplicables, pues nadie sabe que son esos gastos, que ascienden hasta los 500.000 euros en la temporada 2014/2015 y hasta los dos millones y medio de euros en la temporada 2015/2016, lo que hace pensar que “se llevan una buena parte del dinero para su casa”. Este hecho ha obligado a la asociación ‘Tu Fé Nunca Decaiga’ a reclamar al club una explicación acerca de los altos valores de esa partida. El consejo en todo momento ha comunicado que se debe a las comisiones de agentes FIFA. Sin embargo, tras unas declaraciones de Losada, se ha puesto en duda la veracidad de las actas notariales de la Junta General de Accionistas, por lo que ‘TFND’ ha solicitado al consejo todas las facturas contabilizadas bajo el epígrafe “servicios de profesionales independientes”.

     Uno de los hechos que más ha cabreado a los aficionados se ha producido el mes pasado, cuando Javier Fernández aprobó que tanto él como el resto de personas -por llamarlo de alguna forma- que conforman el consejo de administración van a pasar a cobrar una remuneración a final de temporada por su trabajo. Encima de que están hundiendo al club en la miseria, y con deudas pendientes que nunca cesan, quieren cobrar por ello. Perfecto.

     Pero gran parte de la culpa de que la familia Fernández siga manejando al Sporting son los medios de comunicación, quienes, salvo excepciones como el periodista Rodrigo Fáez, no se dignan a contar lo que está pasando. Y esto es así, porque como bien dice Luis Edu -comentarista de los partidos del Sporting en EsRadio Asturias-: “Si la Nueva España y El Comercio -los dos periódicos más importantes de Asturias- cantan cae la cúpula del Sporting”. La otra parte de la culpa la tienen todos los cómplices de esta familia, que ha formado alrededor de si una auténtica mafia. Cómplices como Juanma Castaño, un importante periodista deportivo a nivel nacional que dice ser “sportinguista” pero que en realidad no lo es, lo que es es un vendido. Cómplices como la mayoría de personas con poder dentro del club. Personas que ya no están como Manfredo Álvarez -Ex-Director de Comunicación- o Antonio Veiga, y personas que aún continúan como el ya citado Losada, Nico Rodríguez -Director deportivo-, Javier Martínez, Ramón Santiago…

     Este equipo fundado en 1905, con 111 años de historia, ha pasado de ser respetado por toda España a ser pisoteado por media. Y toda la culpa la tiene una directiva incompetente que no se preocupa por el club, que mancha su imagen. Solo quieren lo mejor para ellos, que, desgraciadamente, significa lo peor para el club, para los aficionados. Porque el Real Sporting somos nosotros, los que siempre vamos a estar ahí. Porque pasarán los años, pasará la gente, los jugadores y los presidentes, pero nosotros aquí presentes nunca vamos a fallar.

     Y lo que los aficionados queremos es que alguien que quiera de verdad al Sporting se haga con todas las acciones de la familia Fernández. Sin embargo, estos parecen no querer soltarlo. Quieren seguir aprovechándose de nosotros. Por eso y por mucho más…

 

Gijón despierta ya,

vamos a luchar

por un Sporting libre,

¡FERNÁNDEZ VETE YA!

Los enlaces siguientes muestran un resumen de lo que ha hecho esta familia en los 23 años con el Sporting:

 

 

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