Este fin de semana se celebró en Nueva Orleans, la ciudad más importante del estado de Luisiana, el 66th All-Star de la NBA, el 3º en 10 años después de que la NBA se lo negara a Charlotte por su ley `anti-gay´. Un all-star que quedará en la retina de pocos respecto a otros años.

     El all-star weekend es, para los aficionados al baloncesto, uno de los eventos más importantes o célebres a nivel de exhibición de este deporte. Y es que en la historia de este evento se han vivido grandes momentos que quedarán en la retina de muchos amantes al baloncesto, como el concurso de mates de Vince Carter en el año 2000, el duelo Jordan vs Wilkins en el 88, la remontada del Este sobre el Oeste encabezada por Allen Iverson en el 2001 o el récord de asistencias en un all-star game, batido por Magic Johnson (22).

     Todas estas hazañas poco a poco se van perdiendo porque la competitividad ya no es la misma, refiriéndome al partido de las estrellas. En los concursos es distinto, cada vez vemos más originalidad en los mates, como en esta edición, con el numerito del dron de Aaron Gordon y los mates de Glenn Robinson III,  más puntuación en concursos de triples, como los que vivimos con Curry y Thompson estos últimos años, o gigantes de más de 2,15 m que pueden ganar un concurso de habilidades, como lo han demostrado estos dos últimos años Karl-Anthony Towns y Kristaps Porzingis.

     Pero no parece que pase lo mismo con el partido de las estrellas.  Si es verdad que Anthony Davis ha hecho historia batiendo el récord de anotación en este partido con sus 52 puntos, pero respecto a años anteriores, es mucho más fácil llegar a tan alta puntuación. Ya no se defiende, no hay pique entre jugadores, el espectáculo no es el mismo, los jugadores no quieren arriesgar por posibles lesiones y la NBA debería proponer algo. El comisionado Adam Silver ha sabido patrocinar la NBA por todo el mundo, lo hemos visto con los NBA Global Games o los NBA Sundays, así que esto no puede ser menos. Se ha hablado de que una solución sea lo de siempre, el dinero. Motivar a los jugadores con un gran premio para el equipo campeón y así  hacer más entretenidos y competitivos estos partidos como lo fuera hace ya unos años. Esperemos que las estrellas de este deporte luzcan en la ciudad de las estrellas y los sueños, Los Ángeles 2018 pero, mientras tanto, toca esperar hasta la fecha.

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