Así recordará la mayoría de las personas a la recientemente fallecida Cristina Ortiz Rodríguez, mejor conocida como La Veneno.

Las opiniones acerca de ella son muy variopintas. Sus fans quieren homenajearla poniendo un monumento en el Parque Oeste en Madrid, donde Veneno ejerció de prostituta en los años 90 y donde fue descubierta. En Chueca quieren recoger un libro con firmas para entregárselo a su familia. Sin embargo, estos se niegan a recordarla como una mujer, jamás lo habían aceptado y hasta hoy en día se refieren a ella como “Joselito”. Tampoco quieren que sus amigos madrileños acudan a su entierro.

El 9 de noviembre de 2016 fue encontrada inconsciente, con el cuerpo lleno de moratones y un fuerte golpe en la cabeza. De inmediato fue trasladada al Hospital Universitario La Paz donde fue operada, ya que el golpe en la cabeza le había producido un traumatismo cráneo encefálico. Poco después, falleció.

Las investigaciones policiales y la primera autopsia revelaron que Veneno se intoxicó con ansiolíticos y Whisky. Pero debido al estado de su cuerpo cuando fue encontrada inconsciente, el juez paralizó su entierro, que se iba a celebrar el 12 de noviembre para realizar una segunda autopsia.

Lo verdaderamente curioso respecto a la muerte de la vedette es que sucedió poco después de publicar su biografía en la que esta comprometió a las personas con las que se acostó cuando era prostituta.En sus memorias llamadas “¡Digo! Ni puta, ni santa” publicadas este año (2016), la vedette admite haberse acostado con hombres muy importantes, entre ellos un ex-jugador del Real Madrid cuyas iniciales son F.H.

También es cierto que el novio de Veneno, un rumano de 24 años llamado Alin fue el primero en ser acusado de haber matado a su pareja con la que malvivía.

El aura de misterio que rodea su muerte, hace que La Veneno se convierta en un mito. No solo porque haya sido un personaje sin pelos en la lengua y tremendamente carismático, sino porque muchas personas la consideran un personaje icónico que fue capaz de enfrentarse a cualquier persona que se le pusiera por delante. Durante toda su vida sufrió transfobia y putofobia. Fue maltratada, humillada y violada; aun así, fue capaz de contarlo y es posible que precisamente eso le costara la vida. Parece que solo la muerte ha sido capaz silenciar a una personalidad tan fuerte como la suya.

Es imposible terminar un artículo sobre la Veneno sin mostrar como era y como la recordará la mayoría de las personas:

 

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